Consecuencias de un sistema que nos hace agonizar

La organización Autoconvocadxs por los Humedales compartió en su Instagram imágenes que alertan sobre la situación del Río Paraná Viejo. Descrita como "la segunda bajada más importante de la historia", el "caudal" del río llega tan solo a 15 centímetros. Revisamos algunos impactos y consecuencias a futuro de este fenómeno.

Por Lautaro Palacios |

🕒 3 minutos de lectura
Foto: Rosario3

La organización Autoconvocadxs por los Humedales compartió imágenes que alertan sobre el estado del Paraná Viejo, en la zona conocida como El Pimpollal ubicada entre las provincias de Entre Ríos y Santa Fé.

Donde históricamente hubo un río, lo que se observan son charcos de agua y kilómetros de arena. Es "la segunda bajante más importante de la historia" después de 1884, y la peor en comparación con las bajantes hidrológicas de otros ríos importantes.

El Paraná en situación crítica

El presidente del Instituto Nacional de Agua (INA), Juan Carlos Bertoni, aportó al diario Rosario3 algunos detalles hidrológicos sobre el caso, comparando entre los principales ríos Paraguay, Iguazú y Paraná (en menor medida el Uruguay).

"El Paraná es lo más crítico hasta el momento (...) en el año 2020 ya tuvimos una bajante importante, fue la sexta más importante en cuanto al nivel del río. En lo que va de 2021, tenemos la segunda bajante más importante de la historia" (...) "Ahora, -continúa Bertoni- si juntamos los dos años, el bienio 2020-2021 se constituye en el más crítico registrado en la actualidad desde 1884".

"Deforestación, ambición de poder y de riquezas, sequías, una consecuencia más de donde va a llegar este modelo sistemático".

Así describió la situación la organización Autoconvocadxs por los Humedales en su cuenta, con los dedos apuntando directamente a las causas de este fenómeno.

La deforestación desmedida y la expansión de la frontera agropecuaria, "lleva a la reducción de la humedad ambiental y a la potencial supresión de las precipitaciones" indicaron investigadores de la Universidad de Leeds y del Centro de Ecología e Hidrología, en el Reino Unido.

En 2020 sufrimos al ver los incendios arrasando con miles de kilómetros de vegetación y vida silvestre. Hablamos de una zona que aloja una gran cantidad de biodiversidad única en el mundo, con especies en peligro de extinción como el lobito de río, el gato montés y el carpincho. De a poco, aunque bruscamente, vemos sus consecuencias.

La economía local y las posibilidades de subsistencia para las personas del lugar, también se ven afectadas: "los perjuicios para todes, pescadores sin trabajo, falta de suministros de agua, un derecho esencial para la vida", continúa denunciando la publicación de la organización comunitaria. "La tierra sufre y nos inundamos de tristeza" concluyen.

Es preocupante, además, que esta problemática no sea eje central en las políticas internacionales. La última Cumbre Climática tuvo el protagonismo de Estados Unidos y otros países en su lucha por la reducción de gases de efecto invernadero, pero ¿por qué no se habla del sistema agroalimentario que está consumiendo el agua y los suelos?

Entre Ríos, Santa Fé, Córdoba, son provincias que año a año sufren cada vez más la sequía, las inundaciones y los incendios, y a su vez están muy arraigadas al modelo agroindustrial de monocultivo transgénico, fumigaciones, desmonte, etc.

La solución para los entes estatales o privados siempre parece ser la sustitución de los procesos vitales de la tierra, por infraestructura humana que requieren gastos millonarios derivados de los fondos públicos. Si hay falta de agua en Córdoba, se construye un acueducto inter-provincial para traer agua desde el Río Paraná. Ahora vemos que parte de ese río sufre una sequía histórica, ¿hacia dónde vamos?

Mientras tanto el Gobierno de Córdoba insiste con la autovía de montaña por $100 millones de dólares con total aval del Gobierno Nacional, donde se destruirán cuencas de agua, habrá más desmontes, inundaciones y sequías. Todo con fondos públicos.

Pueden separarnos fronteras políticas entre provincias o países, pero estas situaciones están ligadas a un modelo extendido sin control por todo el país afectándonos de múltiples maneras. Si la región continúa secándose no habrá acueducto, ni bomba de agua que nos hidrate.

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Lautaro Palacios

Estudia el Profesorado en Psicología y se encuentra en el tramo final de la de Licenciatura de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba.

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