Las sierras cordobesas se vieron afectadas por enésima vez por incendios forestales que golpearon gravemente su patrimonio natural. Los habitantes de Los Cocos, San Esteban, La Cumbre, y Villa Giardino observaron atónitos como sus verdes paisajes ardían sin pausa durante cuatro días. Fuego cercano, cambio climático, marchas multitudinarias, Gretas y grietas nos obligan a repensar responsabilidades propias y ajenas en estos tiempos de cuenta regresiva.

Por Lucho Pajon para Enfant Terrible

foto: Diego Lima

El planeta sufre el efecto invernadero y se desangra minuto a minuto, aunque los principales actores de esta catástrofe que nos afecta a todos no lo quieran reconocer y “continúen hablando de dinero, cuentos de hadas y falsas promesas de crecimiento económico mientras enteros ecosistemas colapsan” en palabras de Greta Thunberg, la niña sueca que por estas horas cobró gran notoriedad a nivel mundial. Las manifestaciones populares en defensa del ambiente se multiplican en cientos de ciudades a lo largo y a lo ancho de los cinco continentes buscando despertar la conciencia sobre todo de aquellos que tienen en sus manos el poder de revertir la situación (o al menos mitigarla).

Lejano se siente todo este movimiento desde los pequeños pueblos del interior de la Argentina, por ejemplo desde el departamento cordobés de Punilla. Lejano hasta que el infierno se hace presente sin atenuantes en la ya temida estación seca cuando el calendario señala los últimos días del invierno. Desde el jueves 26 las llamas, hoy afortunadamente extinguidas, arrasaron una superficie que asciende a las 800 hectáreas, según estimaciones de técnicos del Plan Provincial del Manejo del Fuego. Panorama desolador.

Una lucha de todxs

“La causa del siniestro fue la caída de un poste de luz de media tensión sobre el monte absolutamente seco en la localidad de La Cumbre”, nos refiere Alberto Maldonado, un joven bombero voluntario de 18 años integrante del equipo de logística del Cuartel de Bomberos Virgen de Fátima de la localidad de Valle Hermoso. Sin embargo su trabajo no termina nunca aunque el alivio comience a prevalecer: “Estamos en `guardia de cenizas’ enfriando los puntos calientes. En la zona permanecerán mis compañeros durante la noche a fin de evitar el reinicio de algún foco.”

Recién por estos días, y con mucha tristeza, tomamos conciencia del efecto devastador de este tipo de fenómenos sobre estos espectaculares lugares que se ven afectados no solo ambientalmente sino también en el aspecto económico (el turismo es la principal actividad generadora de ingresos). “Sentimos calor y cansancio pero nunca bajamos los brazos, nosotros estamos a disposición del pueblo y a nuestras sierras las vamos a defender porque son las que nos representan. Gracias a mi cuartel y a todos los cuarteles de la zona que trabajaron con tanto esfuerzo”, reflexiona Maldonado dejando ver la pasión con la que llevan adelante la tarea.

Ponerse en la piel de los bomberos que combaten los incendios cuerpo a cuerpo, con las consecuencias psicofísicas que eso conlleva; observar los ojos desesperados de las decenas de evacuados que ven en riesgo sus hogares; contemplar con admiración a grupos de personas que se acercan a ayudar a los “guardianes del fuego” en un intento desesperado por frenar la destrucción de la vida vegetal y animal, nos interpela y nos hace caer en la cuenta de la necesidad de políticas de Estado más efectivas y organizadas que miren fundamentalmente a la prevención y no tanto a la reparación del daño. Daño que hoy se replica junto a las llamas en otras áreas de nuestra querida provincia. Esta tragedia no es foránea, no es europea como Greta sino que está más cerca que nunca.

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Redacción Enfant Terrible

Somos el equipo de redacción de Enfant Terrible: el resultado de millones de años de evolución aglutinados en este irreverente existir.
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