"El sistema de salud está funcionando porque lo sostenemos quienes trabajamos ahí"

Carolina Cáceres es Licenciada en Enfermería y ejerce en el Hospital General de Agudos Enrique Tornú. En su voz resuena el grito de miles de trabajadorxs de la salud que se están muriendo. No hay una batalla ni un enemigo invisible, porque en el lenguaje bélico expresado desde diversos sectores se silencia lo que realmente está sucediendo: personal de salud trabajando al límite pero sin los recursos adecuados. Por Andrés Masotto y Leda Martyniuk para Enfant Terrible.

Por Redacción Enfant Terrible |

El 28 de noviembre de 2019 la Policía de la Ciudad apaleó a residentes, concurrentes y profesionales de la salud de la Ciudad en las puertas de la Legislatura. Al mismo tiempo que sucedía la represión, dentro del recinto se aprobó el Régimen de Residencias de Equipos de Salud y Apoyo a los Equipos de Salud del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En otras palabras, con 34 votos a favor se aprobó la precarización de muchxs trabajadorxs de la salud, expulsandolxs de la jerarquía profesional. La oposición no pudo votar: la policía le bloqueó el acceso a la Cámara.

En el marco de una pandemia a nivel mundial, con un cambio de Gobierno mediante y la promesa de un Ministerio de Salud dispuesto a brindar una política adecuada para dicho sector, la escena anterior se repite. El 21 de septiembre, con motivo del Día de la Sanidad, trabajadorxs de la salud de la CABA se movilizaron hasta la Legislatura para entregar un petitorio con el objetivo de que se revea el régimen aprobado en 2019.

"El día comenzó temprano, a las 9 con la conferencia de prensa en el Obelisco. Después nos juntamos en el Congreso a las 10 y de ahí marchamos con mucho apoyo de la gente que pasaba, de los autos que apoyaban con las bocinas. Vimos mucha aceptación de la gente que pasaba por la calle. En Plaza de Mayo hicimos un acto y finalizamos con una radio abierta. Y por último decidimos ir a la Legislatura a llevar un petitorio para que traten la inclusión de enfermería a la 6035. En instancias de eso, la policía nos esperó directamente con la Infantería dispuesta a reprimir, o sea estaban con escudos, con cascos, con la tonfa en la mano. Una situación increíble. Cuando ingresaron 3 compañeras las empujaron, no las dejaban pasar, y empiezan a pegarnos directamente. Primero golpean a las que intentaban ingresar y después empezaron a empujarnos a todxs con los escudos, a golpearnos con la tonfa por encima del escudo. Nos pegaban apuntando directamente a las cabezas de las compañeras que estaban ahí. Y esto no es que un policía decidió agarrar de los pelos a una enfermera: estaban preparados para reprimir", relata Carolina. Hace algunas semanas lxs trabajadorxs de la salud recibían aplausos, hasta que un día volvió la normalidad y los palos volvieron a romper cabezas.

¿Cuáles son los reclamos que quieren hacer oír?

“En primer lugar la inclusión a la Ley 6035, el reconocimiento de que enfermería es profesional. Y obviamente va de la mano con salarios acordes, por supuesto. Pedimos salarios que superen la canasta familiar básica para todo el equipo de salud. Cuando abordamos desde los estudios de género la brecha salarial entre hombres y mujeres se ve que hay toda una cuestión histórica de un modelo médico hegemónico que sigue dando sus coletazos, que es lo que nos mantiene con esta dificultad para ser reconocidas y que precisamente mantiene a quienes trabajamos en enfermería -que es una profesión históricamente femeneizada- en desventaja. Entonces tenemos salarios treinta mil pesos por debajo del resto de los profesionales. Después tenemos reclamos como el ingreso de personal, porque hay faltantes, y debido a los faltantes de personal que aún tenemos se niegan las licencias aduciendo que no hay personal para cubrir. Y por otro lado, porque los ingresos que han habido, además de insuficientes, han sido con contratos precarizantes, temporales e incluso a través de monotributo que es una dinámica que el gobierno viene teniendo. Así como esas, hay otras cuestiones: la falta de reconocimiento de especialidades. Sí hay preocupación por cuántas camas de terapia hay, pregúntense cuánto personal hay disponible para atenderlas. Y enfermería es un factor importante en cuidados intensivos. Hay enfermeras terapistas, porque nosotras nos seguimos formando a pesar de que el gobierno no nos reconozca económica y laboralmente. Pero no promueven que lxs enfermerxs estudiemos. También se hace muy difícil hacerlo con los salarios que nos obligan al pluriempleo.”

Carolina dice "pluriempleo" y es inevitable imaginar cuánto falta para ver a unx ciclista de ambo cargando en la espalda una mochila/caja naranja, roja o amarilla, pasando como un rayo entre los autos. Sin casco, sin seguro, sin derechos laborales. Porque la precarización es eso, y termina en el mismo lugar.

"No podemos olvidar que Héctor Daer mandó al personal de salud de las instituciones privadas a aplaudirse a las 8 de la noche como si no tuvieran unas paritarias espantosas ni otros problemas dentro de los sanatorios", continúa Carolina. "Y encima Larreta sale a decir que a lxs profesionales de la salud les va a dar un bono y a las enfermeras -que somos profesionales de la salud- nos va a dar medio bono. Entonces uno se pregunta ¿qué pasa? ¿nuestro título vale la mitad para Larreta? ¿nuestro esfuerzo vale la mitad? ¿nuestras vidas valen la mitad? Porque estamos poniendo la vida en juego. Hay compañerxs muertxs. Ya es una situación intolerable".

Situación en los hospitales

Con el desprecio estatal a cuestas y aplausos cada vez más sordos, el trabajo cotidiano de lxs profesionales de la salud no deja tiempo para descanso. En hospitales que cada vez reciben más pacientes positivos -y con otras complicaciones, porque el coronavirus es una de tantas- al mismo tiempo que sufren bajas de personal contagiado, el termómetro está en rojo.

"El clima en los hospitales está difícil. Más allá de la situación de pandemia, también hay un clima de mucha angustia y cansancio por las condiciones en las que trabajamos. No podemos desprender que desde el inicio de la pandemia el acceso a equipos de protección fue muy difícil, en los primeros tiempos sobre todo. El gobierno se negó a que los usáramos. Cuando finalmente entendieron que necesitábamos equipo de protección personal ya había habido contagios. También las declaraciones que hacen, ¿no? Diciendo que los contagios son por culpa del personal... no tienen límites con las cosas que dicen y hacen. Porque además tenemos que entender que el equipo de salud está trabajando con salarios congelados y con las licencias suspendidas", denuncia la enfermera, profesional de la salud no reconocida por el GCBA.

¿Cómo es la cotidianeidad de unx trabajadorx de la salud en este contexto?

“El día de una trabajadora en este contexto comienza pensando qué vamos a hacer ese día con nuestras infancias: yo tengo un nene y una nena y el tema es quién los va a cuidar mientras yo estoy trabajando. Y ahí empieza un conflicto grande que ya viene de hace rato, que es dónde. Dónde quedan. ¿Quedan en casa solos y se arreglan como puedan? ¿Van a la casa de un abuelo o una abuela y entonces los pongo en contacto con abuelos y abuelas cuando sé que nosotrxs como personal de salud tenemos mucho riesgo de contagio y que podemos llevarlo a la familia? Digo, es un problema importante. Para empezar,  luego de  llegar al trabajo -actualmente, al menos en mi sector, estamos accediendo a equipos de protección. Pero no es lo que aconteció al principio-. Y los protocolos cambian todo el tiempo. Yo trabajo en una unidad de febriles de urgencia y un día hay que ingresar a las personas con cierto protocolo y al otro día, otro. Y entonces suele suceder que algún personal todavía no leyó el protocolo nuevo y entonces termina en discusiones sobre cuál es el protocolo actualizado. Hay cuestiones que se van dando, pero más allá de eso tratamos de hacer lo mejor posible y creo que el sistema de salud está funcionando porque lo sostenemos quienes trabajamos ahí.”

¿Qué hace que una vida sea vivible? Se pregunta Judith Butler. Cuerpos invisibilizados, vidas consumidas, atrapadas en un hospital o en un transporte público. El sacrificio se hace carne desechable vistiendo de esencial ¿para quién?  El sistema de salud está funcionando porque lo sostenemos quienes trabajamos ahí, dice Carolina Cáceres, y en una oración, en una docena exacta de palabras, desarma el discurso oficial. Y también tacha esa caricatura de héroes y heroínas de la Patria que alguien les dibujó sobre sus ambos, sobre sus uniformes de trabajadores. No hay héroes ni guerreros ni una gestión de la pandemia digna de reconocimientos: hay trabajadorxs. Y se están muriendo.

Por Andrés Masotto y Leda Martyniuk para Enfant Terrible.

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