El caso de Marina Simian, científica del CONICET que participó para recolectar fondos en «Quién quiere ser millonario», tuvo envergadura nacional. Rogelio Frigerio, ministro de Interior de la gestión Cambiemos, tiene otra idea sobre lo que es prioritario.

La científica, que en el programa denunció la demora en el pago de presupuesto asignado por el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT), dirige un grupo de investigadores en el CONICET en la Universidad de San Martín con el objetivo puesto en nuevas terapias para el cáncer de mamas.

Su participación en el programa de Santiago del Moro tenía un sólo objetivo: recolectar fondos para la compra de insumos y materiales que permita seguir su investigación en biología celular y molecular. Considerando la denuncia en las demoras del FONCYT y la caída de la inversión en ciencia durante la gestión de Cambiemos, a esto hay que sumar el impacto de la inflación en la cotización de insumos que principalmente están en dólares.

El asunto tomó alcance nacional, con la consecuencia directa de una reunión con el presidente Macri en la Casa Rosada. Rogelio Frigerio, ministro del Interior de Macri, tiene otra idea sobre lo que se considera prioritario. Al ser consultado por la situación en Radio Metro respondió con la misma abstracción que caracteriza al Ejecutivo de Cambiemos.

Cuando uno discute prioridades también tiene que discutir qué cosas no son prioritarias para el país, porque nosotros tenemos que hacer un esfuerzo para dejar de vivir de prestado”, insistió Rogelio Frigerio al ser interpelado por dicha situación.

Grabación del bloque de María O’Donell por parte de SMITHFY. Consultar el minuto 7:50.

Frigerio claramente no pisa el palito: no dice que la investigación del cáncer como segunda causa de mortalidad en Argentina no sea prioritaria. Tampoco dice que el cáncer de mamas -que investiga Simian-, aún siendo el más común y el 3º en mortalidad, no sea prioritario. Frigerio no dice eso, porque no hay necesidad de decirlo.

No hay necesidad de decirlo porque hoy la inversión en Ciencia y Tecnología roza el 0,25% del PBI, siendo que la promesa de campaña era llevarlo al 1,5%. No hay necesidad de decirlo porque la tendencia desde que asumió Macri de la mano de Cambiemos es el recorte sistemático en ciencia, educación y salud en función del PBI.

Consultar las pestañas ‘educación y cultura’, ‘ciencia y técnica’ y ‘salud’.


Frigerio no pisa el palito porque no hay que escuchar lo que dicen, sino lo que hacen. Sin inversión en ciencia y salud, no hay epidemiología posible: los casos de cáncer hoy no paran de crecer y el de mamas ocupa el primer lugar con una alta incidencia, aún si su mortalidad la ubica detrás de otros tipos y aún si la mortalidad global de todos los tipos de cáncer parece estar decreciendo año a año.

No se logra que los casos de cáncer disminuyan a través de la desfinanciación de la salud social y la producción de ciencia y tecnología. No sólo el desarrollo científico y tecnológico es una pata fundamental en la soberanía productiva, sino que hay evidencia de que los modos en que el sistema de salud está estructurado y financiado establece los determinantes socioeconómicos y las inequidades en el acceso a los servicios de salud. A esto sumemos que el trabajo doméstico -que centralmente pesa sobre las mujeres- no suele verse reflejado en los indicadores macroeconómicos como el PBI.   

En otros términos, a pesar de que el trabajo doméstico representaría un 20% del PBI argentino y que la prevención es central para la remisión del cáncer de mamas, no sólo es hora de hablar de un proyecto político que invierta en ciencia y salud, sino que también es momento de hablar de una perspectiva de género en las políticas públicas. Las prioridades de los chetos que nos gobiernan ciertamente no son esas.



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Martin García

Psicólogo en (de)formación. Especialista en cosas y doctor en casi todo. Adora hacer cálculos mentales y buscar patrones geométricos en las cosas. Realmente piensa que las palomas nos van a gobernar.
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