El reclamo año a año se mantiene: luchan por la plena aplicación de las leyes nacional y provincial de salud mental, y la sustitución de los manicomios por otros dispositivos de atención. Una amplia red de usuarixs y profesionales iniciaron ayer sus reuniones en el Neuropsiquiátrico Provincial rumbo a la VI Marcha por el Derecho a la Salud Mental. Enfant Terrible dialogó con Solana Yoma, integrante del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos

Por Lautaro Manuel para Enfant Terrible

Las sanciones de las leyes de nacional (26.657) y provincial (9.848) de salud mental en 2010 fueron una conquista en materia de Derechos Humanos, que habilitaron la idea de rediscutir el modelo manicomial tradicional, el modelo de la psiquiatría hegemónica cuyos abordajes tienen gran cantidad de deficiencias en relación a brindar un trato digno y humanitario. El cambio de paradigma que se propuso desde 2010, va en relación a la perspectiva de la salud como un proceso complejo, integral y multideterminado, saliendo así de las clásicas visiones biologicistas. Es decir que los tratamientos, poco tendrían que ver con el encierro o con un diagnóstico en sí, sino más con el acceso a servicios que brinden una atención y seguimiento del proceso de salud mientras se continúa trabajando, estudiando o compartiendo con los vínculos cercanos. En otras palabras, que se cuente con una red de dispositivos que brinden un contexto favorable para poder vivir en comunidad.

En consonancia con estos lineamientos, el año pasado la Vº Marcha por el Derecho a la Salud Mental llevó adelante la consigna ‘’LA SALUD MENTAL ESTÁ EN LAS CALLES’’ no solo haciendo alusión a la desmanicomialización en los modos de atención, sino también a cómo en los contextos actuales, atravesados por las políticas de ajuste que viene impulsando el Gobierno Nacional en materia de salud, educación, derechos laborales, etc, la respuesta constante al vaciamiento y que habla de una reacción saludable por parte de la sociedad, han sido la gran cantidad de movilizaciones en la vía pública.

Este año es muy particular: la Ley Nacional de Salud Mental, en su artículo 27 plantea que ‘’queda prohibida la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes, públicos o privados. En el caso de los ya existentes se deben adaptar a los objetivos y principios expuestos, hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos’’. Estos dispositivos alternativos son hospitales de día, casas de medio camino, cooperativas de trabajo, etc, conformando una red de servicios en Salud que permitan una atención de carácter ambulatoria e interdisciplinar. ‘’La sustitución definitiva deberá cumplir el plazo del año 2020’’.

Solana Yoma, integrante del Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos de la Provincia de Córdoba, en diálogo con Enfant Terrible contó cómo se desarrolla el trabajo de campo para centralizar la información los servicios de salud mental:

‘’En Córdoba Capital no se crearon los dispositivos sustitutivos, de hecho hay solo una casa de medio camino pública para 6 mujeres, otra casa de convivencia que es auto-gestionada por los trabajadores y trabajadoras del Neuro».

Faltando apenas 4 meses para la llegada del año indicado para la total desmacomialización del sistema de salud, numerosas corporaciones psiquiátricas como la Asociación Argentina de Psiquiatras y la Asociación de Médicos Municipales de la CABA denostaron el proceso y atacaron la Ley, reivindicando a los Hospitales Monovalentes como “piezas fundamentales del Sistema de Salud Pública”.

Sobre esta posición del lobby psiquiátrico Yoma apunta que «en los hospitales generales sigue habiendo una gran resistencia a internar por motivos de salud mental y gran parte del presupuesto se sigue destinando a los monovalentes. No hay una política de redistribución presupuestaria y de recursos humanos desde los monovalentes hacia otros niveles de atención. La base debería ser fortalecer el primer nivel, lo que es Atención Primaria de la Salud y que las internaciones sean como último recurso en hospitales generales. Por eso la consigna que estamos sosteniendo desde el Observatorio es que entre los muros y el abandono debe haber una red de dispositivos para que la gente no se quede en la calle’’.

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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