Irregularidades en la elevación a juicio por el femicidio de Cecilia Basaldúa

Hoy lunes 4 de octubre la Asamblea Ni Una Menos de Córdoba convocó en Tribunales de Córdoba (Caseros 551) para acompañar desde las 10hs a Daniel Basaldúa y Susana Reyes, padre y madre de Cecilia Gisela Basaldúa. El objetivo fue pedir una reunión con el Fiscal General de Córdoba Juan Manuel Delgado, ya que según contó Susana a Enfant Terrible, “hay muchas irregularidades en el caso del femicidio de mi hija”. La querella acusa a la Fiscal Paula Kelm de encubrir a los involucrados, elevando a juicio la causa cuando “faltan 11 testimoniales y todo lo que nosotros presentamos”.

Por Redacción Enfant Terrible |

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Cecilia Gisela Basaldúa era una joven de 35 años oriunda de Buenos Aires, que había llegado a Capilla del Monte, Córdoba, en abril de 2020. Era la mayor de cuatro hermanos y “una  persona muy solidaria, culta, una persona con mucho amor, muy estudiosa, muy trabajadora” contó su madre Dora Susana Reyes en diálogo con Enfant Terrible.

En 2015, Cecilia Gisela había viajado a México para competir en un torneo de hockey sobre hielo: “De ahí nos dijo que no iba a volver en seguida a la Argentina, quería aprovechar para vivenciar todo lo que había leído sobre las culturas aborígenes. Ayudaba a la gente, a las comunidades, a las mujeres que eran agredidas por los maridos y les daba clases de defensa personal ad honorem. Tenía carácter fuerte, se hacía respetar, pero ella siempre con la sonrisa a todo el mundo” recordó Susana.

Su estadía en Capilla del Monte tenía que ver con escribir un libro sobre esos viajes, para luego seguir su gira por el mundo, posiblemente con destino a África. Pero fue desaparecida desde el 5 hasta el 25 de abril, siendo encontrada asesinada, con indicios de haber sido abusada sexualmente.

Junto a su esposo y padre de Cecilia, Daniel Basaldúa, Susana Reyes vino hasta Córdoba porque la Fiscal de Instrucción de Cosquín Paula Kelm tomó la decisión de elevar a juicio la causa en menos de un año: “venimos en reclamo de la elevación a juicio del femicidio de mi hija por la Fiscal Kelm. Faltan 11 testimoniales y todo lo que nosotros presentamos, los reclamos que fueron investigados por cuenta propia, hablando con personas del pueblo y con la principal persona que la hospedó a mi hija y la vio por última vez”.

Foto: Martina Perosa

Ante el descontento por esta decisión de Kelm, se acercaron para pedir un encuentro con el Fiscal General  de Córdoba Juan Manuel Delgado: “es obligación recibirnos a nosotros, padres de víctima de femicidio” expresó Susana.

Según contó, “la fiscal no nos quiere escuchar”, ya que desestimó todas las pruebas presentadas por la querella. Por ende, sospechan que la funcionaria estaría protegiendo al resto de los involucrados, “que son los policías que investigaban la causa de mi hija. Pensamos que el chico preso  -Lucas Adrían Bustos de 23 años- es un perejil, no sabemos nada de él, si tuvo participación o no, pero estamos desestimando la elevación a juicio”.

“Es un desastre ese expediente”.

La abogada de la familia Daniela Pavón, explicó a este medio que las irregularidades son denunciadas desde el inicio de la causa. De entrada, hay “orfandad probatoria contra el único imputado en esta causa” afirmó. Además, “hay cientos de contradicciones en los testimonios ratificados en sede judicial”.

También la investigación de la policía de Capilla del Monte está plagada de irregularidades, con policías acusados de delitos contra la integridad sexual y por violencia de género, “lo cual nos hace pensar que con la muerte de Cecilia hay algo más que se está encubriendo” sospechó la abogada.

Hasta ahora, el único sospechoso detenido es Ariel Zárate, por un caso de violencia de género hacia su esposa.

“Venimos sosteniendo desde el día uno que se tuvo un trato diferencial con la última persona que vio a Cecilia”, siguió contando Pavón. Esta persona es Mario Gabriel Mainardi , quien según la abogada no fue tratado como un simple testigo, ya que “pudo salir de la Provincia de Córdoba durante la pandemia y se le avisó con sesenta (60) días anticipación sobre su declaración testimonial”. En su casa fueron encontradas once muestras de luminol -compuesto utilizado en química forense para detectar manchas de sangre- que no fueron analizadas y desestimadas por la misma fiscalía.

“Llegamos a un juicio sin certeza suficiente para tener un culpable”.

Daniel y Susana llegaron personalmente a Capilla del Monte cuando  les dijeron que su hija había desaparecido: “estuvimos más de 20 días en el pueblo. Llegamos a Capilla del Monte el 24 de abril de 2020 y al día siguiente, a la tarde, encuentran el cuerpo de mi hija, que ya databa de varios días de asesinada”. El cuerpo fue encontrado por un chico de 17 años que se encarga de cuidar caballos: “nosotros hablamos personalmente con él –cuenta Susana- y una semana antes había pasado y no vio el cuerpo, no había nada”.

Foto: Martina Perosa

El día cuatro (4) de abril hubo una fiesta nocturna en la casa de Mario Gabriel Mainardi. Las versiones que Mainardi ha realizado sobre esa noche son contradictorias: “supuestamente al otro día mi hija se va, o la echa, no sabemos bien eso porque una vez dijo que se fue con un brote psicótico y otra vez que él la echo porque se puso loquita. Son dos testimonios falsos de este hombre”.

Según pudieron deducir a partir de las pruebas, Cecilia Gisela fue víctima de una organización de trata: “Cuando mi hija llega a Capilla no tenía lugar de hospedaje porque estábamos en plena pandemia y en la Plaza San Martín conoce a una supuesta artesana, Viviana Juárez alias ‘La Rasta’. Esa artesana es la entregadora, que la lleva a la casa de Mario Gabriel Mainardi para que la secuestren” (…) “calculamos que es una red de trata, es la deducción a la que llegamos por cómo se manejó todo esto, con policías involucrados, con un audio que circuló en el mes de agosto nombrando a los policías, a Ramón López, a Ariel Zárate, a la Vivi ‘Rasta’, a José Mesa, a Mainardi”.

Mientras tanto, “la policía del pueblo de Capilla del Monte amenaza a la gente que va a protestar y apoyar el caso de mi hija, les aparecen en la casa, la amenazan –continuó contando Susana-. Entonces la gente tiene miedo, pero hay que vencer ese miedo porque van a seguir matando, porque no es sólo el caso de Cecilia, estamos peleando por las que fueron y las posteriores a mi hija, porque siguió habiendo muertes, desapariciones y amenazas”.

Foto de portada: Lina Etchesuri

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