La Facultad de Psicología emitió un polémico comunicado a través de Facebook anunciando que debido a las malas condiciones edilicias y de higiene del espacio de Lacan-Tina “no están impedidas de autorizar a quienes estén en condiciones de prestar servicios particularmente”. La posibilidad de que una licitación otorgue los espacios gestionados por estudiantes a empresas privadas, como ya sucede con el bar del Pabellón Argentina, preocupa a les estudiantes que convocaron a una asamblea urgente.

 El 11 de julio la Facultad de Psicología de la UNC a través de una publicación en su página oficial en Facebook anunció que debido a las malas condiciones edilicias y de higiene del espacio de Lacan-Tina «no están impedidas de autorizar a quienes estén en condiciones de prestar servicios particularmente» en función de la Resolución Rectoral 1460/88 y 954/89. En otras palabras, podrían entregar los espacios gestionados por les estudiantes, a empresas privadas como ya sucede en el bar que funciona en el Pabellón Argentina. 

Si bien ambas resoluciones establecen que los espacios serán cedidos prioritariamente a Centros de Estudiantes y luego a terceros por fuera de la vida académica, la política llevada a cabo por la gestión de la Facultad y el Centro de Estudiantes en manos de SUR habilita a que la cantina sea entregada a manos privadas en función de una lectura política que mira con desdén el bienestar del estudiantado.

Amparados en la Resolución Rectoral 1460/88, la gestión de la Facultad de Psicología pretende poner en práctica la cesión de los espacios a particulares para fines de explotación comercial. Dicha resolución, surgida en pleno gobierno alfonsinista y paradójicamente atada a este contexto por su paralelismo inflacionario, regula las modalidades en que dicha prestación de espacios adquiere forma.

Es evidente que, si bien los ‘permisionarios’ deben velar por lo que ocurre en la dinámica interna del espacio, al formar parte de la infraestructura académica los garantes del mantenimiento estructural son las unidades académicas y la predisposición política de las gestiones de turno. Esto desmonta la primer pretensión de la Facultad de Psicología de desprenderse de la responsabilidad como si fuese un mero intermediario en la cesión de los espacios.

Lo realmente contradictorio del discurso manejado por la gestión de la Facultad y el Centro de Estudiantes de SUR adquiere una proporción abismal cuando pretenden ampararse en la Resolución Rectoral 954/89. Precisamente, su artículo nº 2 plantea que los Centros de Estudiantes tienen una preferencia sobre terceros, en tanto que «son los representantes de los principales destinatarios de los servicios que se prestan quienes administran y dirigen esa actividad comercial, lo que redunda en beneficio de la calidad de los mismos».

Esto pone otra cosa sobre el tapete: esta maniobra vertiginosa y un tanto sospechosa de la gestión de la Facultad sucede a pocos días de entrar en pleno receso invernal, con las unidades académicas casi vacías y va claramente en desmedro de la actividad estudiantil. Sin embargo, es preciso no olvidar que esto solamente sido posible con la renuncia concreta del Centro de Estudiantes a defender dicho espacio.

El discurso de la pesada herencia 

Se podrá hablar de las condiciones de los muebles, la higiene del espacio, las deudas contraídas y un sinfín de posibilidades. Lo cierto es que, nuevamente regulado por la Resolución Rectoral 1460/88, esto es plenamente responsabilidad de los Centros de Estudiantes o terceros. Esa es una responsabilidad insoslayable y toda responsabilidad es finalmente un acto político: ¿se orienta la acción hacia responder la responsabilidad material o se pretende renunciar a dicho ejercicio? El Centro de Estudiantes dirigido por SUR resolvió lo segundo, señalando a la anterior conducción como responsable de la problemática que no han podido o no han sabido solventar.

Reconocer el incumplimiento de las responsabilidades que conlleva gestionar Lacan-Tina no debiera implicar ni una renuncia inmediata al espacio como materialización de un derecho conquistado, ni el ingreso de privados ajenos a la vida académica. Dicho de otro modo, la devaluación y vaciamiento del espacio no es mérito para su pasaje a manos privadas. Sin embargo esta parece ser la estrategia la gestión de la Facultad de Psicología y el Centro de Estudiantes.

Hay un largo trecho entre muebles en mal estado, las deudas por una deficiente gestión administrativa, la ausencia de la Facultad en el mantenimiento estructural del espacio, y la claudicación y entrega de un espacio que redunda sobre el beneficio de los estudiantes. 

Breve historización

Ya en 2013, en plena gestión de SUR y en el medio del conflicto por la acreditación de CoNEAU, se gestaba el despido de 21 trabajadorxs de los espacios comunes el 1 de julio de dicho año. Lo interesante de este suceso es algo que quedó registrado en las actas de la Sesión Ordinaria del 29 de julio del 2013.

“Estos espacios son cedidos a los estudiantes para que puedan gestionar actividades, pero legalmente en el resto de las unidades académicas, las cantinas, por ejemplo, ya no están en manos de los centros de estudiantes. Con esto no quiero decir que nosotros vayamos a tomar ninguna decisión de ese estilo, pero todo lo que comprometa a los espacios de la Universidad requiere la intervención de la Universidad. Esto ya ha sucedido en otras unidades académicas y los resultados han significado pérdidas para los estudiantes. Por eso me interesa que encontremos alguna salida y que los estudiantes no pierdan algunos logros que han sido capitalizados a lo largo del tiempo en esta Facultad.” 


Claudia Torcomian, en ese momento Decana de la Facultad de Psicología.

Claudia Torcomian, al menos en lo discursivo de una sesión ordinaria del Honorable Consejo Directivo, parece coincidir en varios puntos: la responsabilidad legal de dichas unidades académicas y la conceptualización del control estudiantil de los espacios como un logro capitalizado a través del tiempo.

En ese sentido, las ‘soluciones’ ante la mala gestión de los espacios no pueden discurrir en torno a la renuncia del mismo como realizó el Centro de Estudiantes ni a la quita de un derecho bajo una mirada parcial como pretende la Facultad de Psicología. La resolución 954/89 es clara: existe una predominancia de los Centros de Estudiantes por sobre terceros porque el beneficio es, precisamente, para el estudiantado.

La pregunta sobre la responsabilidad nuevamente discurre sobre un acto político: ¿se realizan estrategias intermedias para permitir el desarrollo de un beneficio que redunda en el estudiantado o se renuncia absolutamente a toda posición y se cae en un pragmatismo neoliberal que no vela más allá de la simplificación de responsabilidades? El Centro de Estudiantes y la gestión de la Facultad de Psicología eligieron lo segundo.



¡Compartílo en las redes!

Martin García

Psicólogo en (de)formación. Especialista en cosas y doctor en casi todo. Adora hacer cálculos mentales y buscar patrones geométricos en las cosas. Realmente piensa que las palomas nos van a gobernar.
Cerrar