A cuatro años de la primer marcha contra la violencia machista en el país, nuevamente las calles de Córdoba se tiñeron de violeta y verde. En esta quinta marcha se ampliaron las reivindicaciones: ni una piba menos, ni unx trans-travesti menos, aborto legal y fuera el FMI.

Por Cati Caramutti para Enfant Terrible


“Vivas nos queremos” sigue resonando con gran potencia el 3 de junio. Una fecha que ya es en sí misma un día clave para el movimiento feminista en Argentina. El mismo que pisa cada vez con más fuerza el patriarcado y atraviesa de manera visceral las esferas sociales. Este año el lema no dejó de lado la crisis económica y el ajuste macrista: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.

Otro 3 de junio. 2019. Quinta marcha contra la violencia machista. Córdoba, Argentina. El frío invernal no detiene ni a una piba para salir a la calle. Sabemos que vamos al encuentro. Sabemos que en la calle nos espera el respaldo, los gritos, el agite. Salimos por todas las pibas: las que no están, las que hoy no pueden gritar con nosotras. Un nosotras amplio, un nosotras que conquistamos en primera persona. De aquella primera marcha, hoy somos más. Somos todas, mujeres, trans, travestis, lesbianas, no binaries. Juntxs. Ocupando un espacio que nos violenta a diario: la calle.

La convocatoria fue mermada a comparación de años anteriores, quizás en parte sea porque el feminismo ha sabido establecer ciertos límites. Distante de aquella primer marcha de 2015 en la que marchaban familias enteras, celebridades nefastas, machistas, violadores y el feminismo parecía “un lugar para todos”, hoy se consolidan otras cuestiones. A partir de arduas discusiones dentro del movimiento, la participación de varones cis en espacios de visibilización se cuestiona. Su presencia incomoda a muchas compañeras y al resto le es indiferente. Está situación no pasó desapercibida y en todas las ciudades se extendió un masivo grito sororo.

Sin ser planeado el color violeta se fusionó con el verde. El emblema contra la violencia machista, los femicidios y transfemicidios que inundaba las calles hace cuatro años, hoy responde a una demanda actual del colectivo: la lucha por el aborto legal. Hay algo que no cambió en estos cuatro años y es que en Argentina muere una mujer por cuestiones de género cada 30 horas.

Según los datos de la Oficina de la Mujer de la Suprema Corte de Justicia, en 2018 hubo 255 femicidios, 4 travesticidios y 23 femicidios vinculados. En los cinco meses que van del corriente año ya son 133 mujeres muertas por el simple hecho de serlo y 35 los travesticidios y transfemicidios.

Los números no bajan a pesar de las masivas movilizaciones. Principalmente porque el presupuesto destinado para prevenir la violencia de género es lamentable ($11 por mujer). Además se suma el agravante de que las leyes que ha conquistado el movimiento no son efectivamente implementadas y existen diferencias entre las provincias siendo que algunos gobiernos aún utilizan la ley provincial de violencia doméstica.

En este sentido no somos sólo víctimas de un sistema patriarcal y machista sino que nos vemos sometidas a violencias sistemáticas y generalizadas en incontables espacios. El reclamo es de carácter público contra el Estado machista y la justicia patriarcal. Al finalizar la marcha, el colectivo Ni Una Menos expresó en su instagram oficial “hicimos sentir al mundo nuestro hartazgo”. Efectivamente, Argentina está siendo foco de atención en el mundo por las diversas manifestaciones de la lucha contra la violencia machista y la despenalización del aborto.

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Catalina Caramuti

Posible futura comunicadora social. Escritora en proceso. Rosquera, feminista y crítica ante todo. Básicamente, casi hater. Mi pelo cambia de color con mi sentido del humor.
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