"Lo que la naturaleza no te da, el infierno te lo presta"

Reseña sobre "Las malas" de Camila Sosa Villada. Una obra literaria que hace furor en múltiples mercados a lo largo del mundo y ya ha sido traducida a diversos idiomas. No tendremos teatro, no podremos asistir al “Cabaret” de Camila en Doumenta/escénica ni ver a su Frida en La Cochera, pero si nos es posible disfrutar de su pluma en una creación aclamada por la crítica y con un boom de ventas a sus espaldas ¿Qué nos ofrece efectivamente Las Malas? *Por Ignacio Bisignano.

Por Redacción Enfant Terrible |

La pandemia no solo trajo consigo el tormento del contagio, el malestar físico y las pérdidas vitales, sino también el vacío de ciertos placeres insustituibles, irremplazables. El teatro, como arte del encuentro y la presencia, se ve obligado a un estado de suspenso permanente. Lxs que vivimos en Córdoba, tenemos que resignarnos a extrañar aquellas noches de teatro en donde nos deleitábamos con el paladar clásico de Daniela Martín, gozábamos en el “burdel clandestino” de Ficciones Rosas y disfrutábamos obras de  talentos como Jorge Villegas, Gonzalo Marull o Rodrigo Cuesta. Pero sin dudas, la ausencia más sentida, es la de Camila Sosa Villada, talento único y polifacético, miembra de ese selecto grupo de artistas que imprimen un sello auténtico e irresistible a cada puesta en escena que realizan. Como un regalo inesperado, Camila ha publicado Las Malas, una obra literaria que hace furor en múltiples mercados a lo largo del mundo y ya ha sido traducida a diversos idiomas. No tendremos teatro, no podremos asistir al “Cabaret” de Camila en Doumenta/escénica ni ver a su Frida en La Cochera, pero si nos es posible disfrutar de su pluma en una creación aclamada por la crítica y con un boom de ventas a sus espaldas ¿Qué nos ofrece efectivamente Las Malas?

Camila Sosa Villada.

I

Las Malas es el relato en primera persona de una travesti sumergida en el escenario hostil de la vivencia urbana. Camila nos cuenta algunas historias referidas a su infancia y adolescencia en un pueblo de Las Sierras. Su vivencia allí está marcada por una familia conservadora y reacia a la disidencia, en donde nacer con pene y ser mujer precisa de fortaleza obligada. Sin embargo la centralidad de la obra se sitúa en el vínculo de la protagonista con un grupo de travestis, unidas por su condición de ser trabajadoras sexuales en las noches de la ciudad de Córdoba. Este grupo de travestis funciona como una cofradía, una hermandad de contención y compañía en un mundo que las margina y las desprecia con cruda violencia. De día se congregan en una casa rosa, su refugio disidente en el cual evitar la soledad, su iglesia de pecadoras que le otorgará su pasaporte al cielo de las travestis. De noche se trasladan al Parque Sarmiento, ese corazón verde y descuidado en donde hacen uso de su cuerpo a cambio de dinero, consumen diversas drogas y se someten a infinidades de peligros.

II

La escritura de Camila es sobresaliente: resulta inevitable sumergirse en la narración ni bien comenzamos la primera página, es de aquellos libros que detienen nuestro tiempo y  “devoramos” con placer. Sin embargo, lo más destacable del estilo de Las Malas, no es tanto su prosa atrapante, sino su capacidad de retratar la crudeza de la violencia de un modo increíblemente bello, exhibiendo lo que la autora llama “la ferocidad de la belleza”. Camila tiene la habilidad de expresar con un agudo naturalismo el difícil transitar de las travestis en la ciudad, su vivencia colmada de maltrato y desamor, pero también de placer y compañerismo. El “infierno” que vivencian lxs personajes guarda la curiosidad de ser motorizado por el goce: el desenfreno dionisiaco del infierno siempre contiene éxtasis irresistibles. El mundo diurno, “legitimo”, de los “hombres de bien” se pierde “la fiesta de ser travesti”. La noche es la puerta al territorio donde las normas son quebrantadas, y lo que se presenta inaceptable se hace realidad. En cierto modo, el odio que despiertan las travestis en la “sociedad blanca” no solo recae en su carácter disidente, en la ruptura de la norma sexual, sino en su cotidianidad repleta de prohibiciones, muchas veces dañinas, pero en algunos casos fascinantes y tentadoras. Las trabajadoras sexuales suelen recibir desprecio, pero como bien relata Camila, ese desprecio responde no solo al hecho de que son deseadas, sino también necesarias: “Si las putas no dieran su amor carnal, se derrumba la economía”.

III

Uno de los tantos logros de Las Malas es describir la rudeza de la vida urbana desde la noción de  animalidad. Lo que nos distingue de los animales, decía Bataille, es la capacidad de imponer prohibiciones, de establecer límites. El mundo de las travestis descripto en la obra es un terreno donde las limitaciones son quebrantadas y lo prohibido constituye el alimento que llena de vida a lxs personajes. El caos ciudadano se compone de una violencia exquisita plagada de insultos, golpes, sexo, drogas y humillación. La animalidad de la noche, es una animalidad urbana: no es innata, sino adquirida, domesticada, y quizás hasta diseñada. La dictadura de la lucidez en el transitar diurno necesita el desenfreno de la animalidad nocturna. Los personajes que inundan el escenario prohibido exhalan salvajismo, pero también vitalidad. Camila adjetiva constantemente a los personajes de la historia con animales. Es corriente que inmediatamente se referencie una travesti, un cliente, o un policía como chancho, cabrito, leopardo, cuerva, etc. El recurso de referenciar las protagonistas de esta historia con animales también permite comprender de modo inmediato el rol y el carácter de lxs actores en la contienda narrativa. De este modo Camila compone una fauna de animales dispuesta a devorarlo todo, de depredar la miseria presente en la vorágine cordobesa. Sin embargo, sería un error apresurarse a relacionar el concepto de animalidad desarrollado en el libro con lo burdo e ignorante. Las travestis de esta historia son capaces de una “lucidez animal”, de un pensamiento sin cabeza, de una inteligencia corporal. El relato de Las Malas expresa la sabiduría que guarda el cuerpo como materia pensante, como centro de acciones lucidas y efectivas. Lo osado de esta idea, es que para Camila no solo la inteligencia se hace presente en la materia, sino también la belleza: lo bello se manifiesta en la materia, en el señalar lo existente. La belleza aparece allí donde no debería ni asomarse, en el relato de la verdad en su crudeza, en la muestra concreta de la dura realidad sin condimentos ni falsa cordialidad. Quizás estemos acostumbradxs a que el arte se presente como la solemne verdad intelectual evidenciada en un objeto o un acto, que lo artístico sea “la manifestación sensible de la idea intelectual” como decía Hegel. Sin embargo, Camila nos muestra que las ideas elegantes no hacen bello a lo real, sino que  es justamente al revés: la realidad, la crudeza de la existencia, es lo que embellece a las ideas. En Las Malas no hay pensamientos abstractos que reclamen un sostén existente adecuado, sino más bien, hay una ruda existencia que exige su aparición en palabras. La ferocidad de la belleza recae en ello: no se trata de retratar los hechos como espejo, sino de atreverse a expresar esa verdad contenida en la existencia y que reclama su aparición, su puesta en palabras. El arte debe dejar de aspirar a lo inmutable y eterno para dedicarse a expresar lo verdadero, atreverse a las verdades del cuerpo, al terreno de lo que se desgasta y sufre, al imperio de la lucidez animal y los pensamientos sin cabeza.

IV

Dicen que con este libro Camila Sosa Villada conquistó el mundo, haciendo visible no solo el universo de las invisibles, sino presentando la ciudad de Córdoba a millares de personas que no sabían de su existencia o a lo sumo solo conocían su nombre. Me sonrío, se me aparece una idea irónica en mi cabeza: la ciudad religiosa, de los “hombres de bien”, la Córdoba de Jerónimo Luis de Cabrera y los jesuitas, no será conocida ni por su Catedral ni por la Compañía de Jesús. En diversos lugares a lo largo del globo se conocerá a Córdoba como la ciudad de La Cueva del Oso, Hangar 18 y el Parque Sarmiento. Una recompensa inesperada para “la pequeña manada que merodea los márgenes del mundo”, las olvidadas, las anónimas, las malas.

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