El 20 de agosto de 1996 falleció Carlos Jáuregui, cumpliéndose hoy 23 años de su partida. Una vida que marcó la historia del país y abrió procesos importantes para el movimiento LGTTTBIQ que hoy conocemos. El puto que no para de nacer se hace eco en cada nueva marica, torta, trans que se organiza y visibiliza en torno a la sexualidad para seguir dando pelea al heterocispatriarcado.

Carlos Jáuregui nació el 22 de septiembre de 1957 en La Plata. Dedicó gran parte de su vida a pelear por los derechos de la comunidad LGTB argentina. En 1984 fundó la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) de la que fue presidente hasta 1987. Más tarde, en 1991 fundó Gays por los Derechos Civiles (Gays DC) apareciendo en el espacio público para poner en agenda política las problemáticas y demandas de la comunidad.

Es uno de los principales activistas y militantes que marcó para siempre la historia del movimiento LGBT argentino.

Jáuregui tuvo la capacidad para articular con otros movimientos sociales y políticos del país en una etapa marcada por la reconstrucción de la democracia Argentina, todavía herida por la última dictadura cívico-militar. En este contexto, la militancia por los Derechos Humanos fue motor principal para un nuevo desarrollo político: Jáuregui vio en ese espacio la potencia de poner en agenda los derechos para la comunidad LGTB. En ese marco, investigó y logró conocer la cifra de al menos 400 desaparecidxs que fueron víctimas de ensañamiento por su orientación sexual, instalando así la “memoria homosexual”.

Carlos Jáuregui viajó por Europa y Estados Unidos, conociendo las expresiones de los movimientos por la liberación homosexual alrededor del mundo. En 1981 iba a experimentar un hecho que lo marcaría para siempre: participar por primera vez de una Marcha del Orgullo Gay en París.

“… a partir de ese momento, yo empecé a pensar que en la Argentina había que hacer algo. Ahí, en Francia, yo era testigo de cómo era posible vivir en una sociedad libre”, afirmó luego de su participación en esa marcha. Sin dudas lo cumplió.

En 1992 impulsó la 1° Marcha del Orgullo en Buenos Aires, siendo también la primera en el país. Esa marcha que hoy es tan concurrida, que se realiza en muchas ciudades y que llega cada vez más lejos, fue un proceso que se comenzó a gestar el espacio Lésbico Gay Travesti Transexual en Argentina. Dicho suceso tuvo la capacidad de poder traccionar un movimiento LGTB con demandas específicas, dando espacio a todas las identidades oprimidas por su orientación sexual o de género.

Los ’90 fueron la cúspide y la última meseta de Jáuregui. En 1996 Carlos murió por causa del SIDA, a los 38 años de edad. Aún con una procesión que fue de Plaza de Mayo hasta el Palacio del Congreso para finalmente terminar en el Cementerio de Chacarita, no se puede hablar de los ‘aposentos finales’ de un puto que no para de nacer. No se puede hablar del lugar de ‘descanso eterno’ para quien vuelve a nacer cada vez que aparece la ‘sociedad de la vergüenza’. La muerte de Jáuregui fue biológica pero no política: renace cada vez que emerge el orgullo como respuesta política.

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Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.
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