La rebelión popular en Chile cumple 41 días y el gobierno de Sebastián Piñera ha impulsado una reforma en el Senado que permite la declaración de un Estado de Excepción Constitucional con participación de las FFAA. En las calles continúan las movilizaciones y se multiplican las denuncias por violaciones de derechos humanos, uso de armas químicas, centros de tortura, persecuciones y detenciones ilegales.

El presidente chileno Sebastián Piñera anunció ayer un paquete de reformas legislativas para “modernizar el cuerpo de Carabineros, fortalecer el sistema de Inteligencia” e impulsar la llamada “Ley Antiencapuchadosque habilitará penas de hasta tres años de prisión efectiva para quien se cubra la cara durante las protestas. La iniciativa cuenta con el respaldo de numerosos bloques legislativos incluidos los opositores a Piñera e incluye la posibilidad de declarar un Estado de Excepción Constitucional, para que las Fuerzas Armadas vuelvan a salir a las calles de Chile para intentar contener las protestas.

A pesar de este anuncio que promete mayores cuotas de represión, las calles de Chile continúan en franca rebelión. Las movilizaciones no decrecen a pesar de la violencia desplegada por el Estado y las voces que denuncian graves violaciones de derechos humanos van en aumento. Según las estimaciones del Institudo Nacional por los Derechos Humanos (INDH) ya hay más de 5000 detenidos, 168 denuncias por torturas, 19 por abuso y violencia sexual, y al menos 177 personas han perdido uno o los dos ojos. Según los corresponsales de AnRed en Chile estos números no incluyen a los heridos que no concurren a los centros médicos por miedo a sufrir represalias, así como tampoco a torturados y abusados en los barrios periféricos.

Centros clandestinos y armas químicas

Durante la tarde de ayer circuló un comunicado de los estudiantes de la Escuela de Ingeniería Mecánica de la Universidad Católica de Valparaíso donde exigen que se haga pública la composición del agua del “Guanaco”; el carro hidrante con que los Carabineros dispersan las movilizaciones, ya que han documentado numerosos casos de quemaduras químicas y neurotoxinas en la misma. Varios jóvenes de esa institución universitaria se encuentran con el 30% de su cuerpo con quemaduras químicas de segundo grado.

A principios de noviembre un joven estudiante cuya identidad está reservada por seguridad denunció la existencia de un centro clandestino de tortura en las inmediaciones de la ciudad de Antofagasta al que fue llevado por personal de Carabineros con indumentaria de civil. Según relata AnRed:

Le dijeron que le iban a hacer un control de identidad y que tenía que subir al vehículo. El joven se negó, indicándoles que para un control de identidad no era necesario que se lo llevaran. Según el relato, en ese momento un carabinero puso una pistola eléctrica o Taser en su pecho y le dio una descarga, y lo obligan a subir a la camioneta, esposado y, además, le taparon la cara con una bolsa o capucha.

En ese momento, el joven sintió que la camioneta avanzaba al parecer en dirección hacia la salida a Calama, y luego de 20 a 30 minutos de un trayecto aparentemente por carretera, arribaron a lo que sería una casa o recinto.

En ese lugar, según el mismo relato, había otras personas detenidas y siendo golpeadas, pues se escuchaban quejidos y lamentos. También pudo oír un sonido de electricidad. Durante varias horas sufrió golpes y un interrogatorio donde le preguntaban por las protestas y por los líderes o personas a cargo. Además, le preguntaban por los partidos políticos de los estudiantes que participaban.

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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