Los medios hegemónicos como agentes de la manicomialización

Los canales hegemónicos de comunicación masiva protagonizaron un nuevo ataque en contra de los postulados de la Ley Nacional de Salud Mental. La noticia del caso de una persona usuaria de salud mental que asesinó a un policía en la Ciudad de Buenos Aires, sirvió como pié para avanzar sobre generalizaciones cargadas de estigmas y prejuicios sobre la locura, ligándola a la peligrosidad y reforzando la perspectiva biologicista médico-hegemónica. Mientras tanto, en Córdoba estamos en vísperas de una nueva Marcha por el Derecho a la Salud Mental, con un colectivo organizado que se posicionó ante estos discursos.

Por Redacción Enfant Terrible |

Al igual que otros años, por estas fechas los canales hegemónicos sirven de voceros para los sectores reaccionarios de la medicina psiquiátrica que se oponen desde el día cero a las leyes de salud mental. El año pasado apuntaron a cuestionar la adaptación de las instituciones monovalentes para el abordaje de la salud desde una visión integral, argumentando que sus fuentes de ingresos estaban en riesgo, dejando ver la impronta no sólo manicomial, sino también mercantil que solventan a estos sectores. Otro de los argumentos, nuevamente retomado hace unos días, fue reforzar la mirada del "loco peligroso". En lugar de pensar a una persona que lleva a cabo un tratamiento sobre su salud desde una perspectiva de derechos, se la señala como un ente ajeno a la sociedad y por ende, factible de ser intervenida desde la lógica del encierro y la vigilancia.

Ante estos nuevos ataques el colectivo que hace siete años viene organizando en Córdoba la Marcha por el Derecho a la Salud Mental, se posicionó contradiciendo los ataques a la perspetiva de derechos en materia de salud mental. A continuación reproducimos el comunicado:

Ex mural en el Hospital Neuropsiquiátrico Provincial de Córdoba borrado por la dirección del ministro de Salud de la provincia, Diego Cardozo.

"Los medios hegemónicos continúan reforzando la perspectiva manicomial y estigmatizante sobre las personas usuarias de los servicios de salud mental, desconociendo por completo el carácter humano y la perspectiva derechos hoy son visibles en las leyes de salud mental. Esta posición responde a los sectores corporativos del ala hegemónica de la medicina psiquiátrica, dueña de clínicas privadas que lucran con el padecimiento y apuntan a la lógica del encierro como eje para la atención.

A partir de un caso aislado que implicó la muerte de un policía por parte de un usuario de salud mental en la Ciudad de Buenos Aires, canales como Infobae o La Nación aprovecharon el hecho para reforzar la estigmatización sobre la peligrosidad en relación a la locura y la deslegitimación de las legislaciones en salud mental.

Marcha por el Derecho a la Salud Mental - 2019

La nota de Infobae redactada por Claudia Peiró, denota una fuerte impronta psiquiátrica enunciando de forma insistente términos como “enfermo mental” o “psiquiátrico”, acentuando la idea de la locura como un estado estático sobre la cual se han construido los paradigmas punitivos que consideran al “loco” como un ente fuera de sí y peligroso para la sociedad.

Desconoce por completo la idea de la salud mental como un proceso en constante cambio, que no depende meramente de cuestiones médico-psiquiátricas, sino de una multiplicidad de elementos que hacen al bienestar, y que a la vez se traducen en la posibilidad de accesibilidad a los derechos básicos como puede ser la vivienda, el trabajo, la alimentación o el buen trato. Por ende, deshumaniza a una persona limitándose a nombrarla como “el atacante” y el “enajenado”.

Eso no es todo, ya que usa términos como “delirante” para referirse en un sentido peyorativo a la Ley Nacional de Salud Mental, con un argumento que desborda de prejuicios, a la vez que enaltece a la psiquiatría como disciplina hegemónica, dejando de lado la experiencia, el saber o el sufrimiento de las personas usuarias de salud mental. Que dicho sea de paso, todxs somos usuarixs, actuales o potenciales, de los servicios de atención. Ni hablar de la invisibilización de tantas otras profesiones involucradas en este ámbito, ya sea la enfermería, el acompañamiento terapéutico, la psicología, por mencionar algunas, y que son igual de importantes para abordar la complejidad desde la cual hay que posicionarse si queremos referirnos al tema.

Además, califica de “absurda” y “ajena a las necesidades de la sociedad” a la Ley. Sin embargo, cabe la pregunta ¿a cuál sociedad se refiere si en su discurso invisibiliza a la sociedad misma?

Este tipo de noticias lo único que hacen es reforzar las nociones punitivas y securitarias por sobre la perspectiva de derechos a la que hace tantos años se apunta ¿Por qué no visibilizan las vulneraciones, el desfinanciamiento, la precarización laboral, las malas condiciones edilicias?¿Por qué se fijan en los casos aislados para construir sus operetas mediáticas que alimentan las representaciones manicomiales? Justamente, Andrés Mega, un médico psiquiatra escribe para La Nación: “el caso del lunes entra dentro del 5% del total, nacional e internacional, y en el 95% restante ellos son las víctimas de la violencia” ¿por qué no visibilizar ese 95%?

En esta labor de deshumanizar y ligar a la locura con lo morboso, se deja de lado la historia detrás de la foto. Se critica la adaptación de los hospitales monovalentes y la incorporación de los servicios de salud mental en los hospitales generales, sin problematizar la importancia del trabajo situado en cada territorio de estas instituciones para el seguimiento ambulatorio de los casos. No se habla de la vulnerabilidad de los sistemas de atención debido al desfinanciamiento de las instituciones públicas en los últimos años, actualmente profundizado por la pandemia ¿por qué no preguntarse qué historia hay detrás del hecho, en lugar de reproducir un discurso anacrónico?

Mientras estos sectores hegemónicos apuntan a reforzar la institucionalización de la salud, reforzamos nuestra apuesta a caminar por nuevos horizontes donde lo público se vea fortalecido por el intercambio intersectorial, desde el acompañamiento de las familias, las comunidades, los barrios y las organizaciones. Que la salud mental deje de ser vista desde la mirada policíaca y sea entendida como un derecho que nos incumbe a todxs. Ante estos intentos de avance sobre los derechos conquistados, insistimos colectivamente en gritar: ¡NI UN PASO ATRÁS!".

Compartimos las Recomendaciones para el Tratamiento de Temas de Salud Mental en los Medios de Comunicación (2013), el informe de INADI para las Buenas Prácticas en la Comunicación Pública (2013) y la Guía para el tratamiento mediático responsable de la salud mental (2014), Buenas Prácticas en la Comunicación Pública.

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