De lo barrial y lo sindical: eslabones de resistencia en la Córdoba del 2001

En diciembre de 2001 en Argentina estalló la olla. En Córdoba la organización barrial y sindical resistieron el peso de la violencia del neoliberalismo y las prácticas represivas que persistían desde la ya derrocada dictadura cívico-militar. En vísperas de cumplirse 20 años del "Argentinazo", realizamos un repaso con Pablo “Nori” Montes, integrante de la UTEP, quien por aquel entonces integraba la agrupación nacional Aníbal Verón: “Hubo una lucha sindical muy fuerte, de las cuales nosotros participábamos como experiencias de organizaciones barriales, acompañábamos”.

Por Redacción Enfant Terrible |

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A la izquierda, Pablo "Nori" Montes. Archivo Enfant Terrible

Pablo Montes, apodado como “Nori”, actualmente forma parte de la UTEP (Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular) en Córdoba. Su participación política empezó en la militancia secundaria, durante el período de "normalización" en los 80's, después de la dictadura. Tenía alrededor de 30 años durante el período del 2001: “En esa época, ya hacia fines de los 90’s, nos organizamos en lo que fue la Agrupación Aníbal Verón, una agrupación nacional. Veníamos de un camino que nos habían marcado distintas luchas nacionales, por eso nos habíamos enmarcado en un espacio nacional”.

En ese momento “las organizaciones se llamaban “Movimiento de Desocupados tanto... Aníbal Verón, Teresa Rodríguez...”, piensa en retrospectiva Nori. Lo que hoy en día conocemos como trabajadorxs de la economía popular, no son sin los procesos políticos y organizativos del neoliberalismo. En Córdoba al igual que el resto del país, aquellos 10 años de neoliberalismo fueron de ajuste, pesando con mayor injusticia en los sectores más humildes: “Fueron experiencias muy buenas en términos organizativos y de lucha, y muy dolorosas, porque la situación era de niños con hambre, madres desamparadas”.

“La participación de las mujeres a nivel territorial siempre fue muy fuerte, era fundamental para sostener las ollas barriales pero estaban invisibilizadas. Ellas estuvieron al frente de los primeros comedores”.

Archivo Enfant Terrible

-¿Cómo fueron esas experiencias de organización frente a una situación de quiebre institucional?

-Acá en Córdoba fundamentalmente trabajamos en Alta Gracia, en la zona de Bella Vista, Güemes, El Chaparral, la Richardson, todo alrededor del Hospital Misericordia. Había una asamblea barrial muy grande en defensa del Hospital Misericordia, porque se quiso cerrar y era el único hospital que atendía en la zona sur hasta Villa El Libertador en ese momento.

En Córdoba habíamos tenido lo que fue la pueblada de Cruz del Eje pero también en Tartagal, Cutralco y otras puebladas del sur, durante el segundo período de neoliberalismo. Habían marcado por dónde pasaba el camino para lo que hoy llamamos las organizaciones populares, en la lucha contra el neoliberalismo. No nos organizábamos políticamente en Alianza o en cualquier otra expresión que enfrentara en su momento al gobierno de Menem.

Durante ese período en Córdoba, uno de los distintos gobiernos ya había sido puesto en jaque y expulsado por las diferentes luchas sindicales y el conjunto del pueblo, el gobernador (Eduardo) Angeloz. Hubo una lucha sindical muy fuerte, de las cuales nosotros participábamos como experiencias de organizaciones barriales, acompañábamos.

(Imagen: Alberto J. Silva. Gentileza de Miryam Veléz para La Tinta)

“Los gremios también acompañaban o nos daban una mano para la organización barrial”.

En 1995, una vez que se va Angeloz, asume (Ramón) Mestre como gobernador y (Oscar) Aguad como ministro de Asuntos Institucionales y Desarrollo Social. Mestre hizo un ajuste muy grande en la salud, la educación, cerró escuelas rurales, los hospitales oncológicos, quiso cerrar el Hospital Misericordia, los bancos de drogas no atendían y los sueldos se pagaban muchas veces a destiempo, con algunos recortes.

Ellos tenían en la plana mayor de la Policía Provincial a personajes del Grupo de Tareas 2D de la dictadura, al palco con ellos subía Benjamín Menéndez, un tipo ya condenado por genocida y con pedido de captura internacional, no es que no se sabía quien era. Aguad después se fue a Corrientes, donde reprimen el Puente Cacho-Corrientes y después con Mestre reprimen en Plaza de Mayo.

Fernando de la Rúa y Oscar Aguad

Entonces, había hambre, desocupación y mucha represión. En los barrios donde estábamos nosotros sufríamos allanamientos de Infantería y represión a la noche, era la única respuesta por parte del Estado. Barrios enteros se organizaban en asamblea para coordinar los saqueos a los supermercados, para conseguir elementos y poder subsistir al hambre, y por supuesto, las grandes cadenas de supermercados estaban custodiadas por las fuerzas represivas.

Córdoba. 19/12/01. Saqueo en Supermercado Mariano Max en Avenida 11 de Septiembre. (foto Daniel Cáceres)

-Como hoy, los medios de comunicación hegemónicos y afines a los gobiernos en esos años, cumplían el rol de criminalizar y desinformar sobre los reclamos de los sectores en lucha (pan, paz y trabajo). Incluso, para Nori, “en aquel entonces era peor”. A esta altura, y desde 1998, el diario La Voz del Interior ya estaba agrupado con Clarín y La Nación: “En La Voz, pasaba la policía y el diario les entregaba las fotos que sacaban los fotógrafos y comprometían las caras. Después los laburantes fotógrafos nos hacían la onda y eliminaban las fotos más comprometedoras”.

“Todo era prueba de algún desacato o daño para poder imputarte”.

Nori recuerda una anécdota muy particular y la asocia como “graciosa”, sobre un momento puntual de su vida y durante la crisis, cuando estaba tratándose por un cáncer, hoy en día ya superado. Esta condición le implicó tener que zafar de las detenciones policiales, producto de los mensajes que difundían los medios, buscando el rechazo y la desconfianza hacia los movimientos populares en general: “Estaba muy en boga el tema de los infiltrados, todo el que luchaba era infiltrado, por alguna mano oscura que lo llevaba a luchar y hacer desorden. Me acuerdo que Aguad había hecho una lista de desestabilizadores de la democracia. En ese momento yo estaba con un tratamiento y me atendía en el Hospital Córdoba, en el hospital de día. Por eso daba lucha con las enfermeras, porque querían cerrar esos espacios, no había medicamentos. Entonces sale un informe en La Voz, diciendo cómo eran los infiltrados, que se pelaban y se afeitaban. Como estaba calvo por la quimioterapia, me perseguían, pero la gente que me conocía sabía quien era yo”.

Ya en 2001, había una lucha muy fuerte -sobre todo sindical, remarca Nori- con el gobierno municipal que estaba a cargo de Germán Kammerath (socio fundador de Unión Por Córdoba, actualmente privado de su libertad en el penal de Bouwer). Era una alianza entre la Ucedé (Unión del Centro Democrático), lo que hoy sería el núcleo más duro del PRO. Ese período de gobierno, “fue era realmente escandaloso y estuvo a punto de caer”, pero por decirlo de algún modo, lo salvó la campana que se hoyó desde Buenos Aires:

“Esa semana nos habían reprimido muchísimo en los barrios, teníamos mucha bronca. Ya había comenzado el proceso de debacle del gobierno y en esa jornada -20 de diciembre- del 2001, me acuerdo que después de varias represiones en los barrios, nos habíamos nucleado para ir a una movilización hacia la Municipalidad con mucha determinación a que renuncie Kammerath. Estábamos en Colón y General Paz y en ese momento renuncia De la Rúa. Creo que eso lo salvó”.

-¿Cuál era el fuerte de resistencia gremial acá en Córdoba, teniendo en cuenta las privatizaciones y que los sindicatos venían de recuperarse en los 80's de la dictadura?

-EPEC siempre estuvo en los planes privatizarse y no lo pudieron hacer con (Jorge) Malberti en Luz y Fuerza, compañeros que habían luchado al lado de Tosco. Había distintos movimientos sindicales que también estaban en la calle, en ese momento lo que era el SUOEM (Sindicato de Empleados y Obreros Municipales), el SEP (Sindicato de Empleados Públicos), con Alimentación y la UEPC (Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba) hacían movilizaciones enormes. Era un escenario gremial que hoy en día los más jóvenes no lo conocieron. En esa época también la SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor) tomaba por primera la planta de FIAT.

“Estamos hablando de gremios que movían 2.000 personas y muy combativas”.

Una de las peleas gremiales que se pierde y fue bastante dura es la del sindicato del agua (Sindicato del Personal de Obras Sanitarias - SIPOS), porque lucharon muchísimo pero no resistieron el proceso privatizador. También, no recuerdo si fue el 18 o el 19, hubo una movilización y represión muy grande al sindicato de Municipales.

En esa época la afiliación con los sindicatos era muy fuerte, y a la vez, por la situación de los ahorros de los sectores medios, cuando movilizábamos al centro desde los edificios nos aplaudían, se apoyaba. Había un malestar general, y hacía que se entendiera cualquier lucha que se estuviese dando, no recibías insultos de los que estaban en auto.

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