Eduardo Longoni es quizás antes que un fotógrafo de trayectoria, un apasionado del fútbol y está convencido de que si no hubiese trabajado 40 años como reportero gráfico habría sido el 9 de Boca. Durante sus años escolares en el Colegio Nacional Buenos Aires era un joven popular y carismático de esos que todos quieren en su equipo. Fugaz militante del PC, confiesa que nunca leyó El Capital. Hizo su primera experiencia en fotografía con la revista clandestina del centro de estudiantes “La voz de la Popu”.

Era clandestina porque la vida era clandestina. Afirma con voz grave pero sin solemnidad en su estudio-casa ubicado en un piso 11 del barrio porteño de Belgrano. En los estantes de una nutrida biblioteca se mezclan libros de Cartier-Bresson y Horacio Coppola con Fogwill y algún que otro best seller de Pérez-Reverte. Ya retirado de la vida de reportero, Longoni convive con su gata “la negra” herencia involuntaria de su única hija que viaja sin descanso por el sudeste asiático.


-Aquel año compramos entre todos una Olympus OM-1 para poder ilustrar los 20 ejemplares que sacábamos por mes. Hice un curso donde aprendí los rudimentos de la exposición y el revelado en el Foto Club Buenos Aires (que se fundió), esos fueron mis primeros palotes en la foto.

Viste siempre de jean y remera, camisa a lo sumo. El pelo ralo y canoso, encrespado cuando esta crecido corona su metro setenta y mucho de altura. Mira fijo, responde rápido y con firmeza, como quien sabe de qué habla cuando habla de fotografía, de periodismo, de la historia reciente, o de qué y cómo es ser fotógrafo en este país. Toma mate con yerba Playadito mientras disfruta de la luz natural que entra por los dos grandes ventanales y confieren a su espacio un aire de atelier fotográfico analógico.

Eduardo Longoni “Formación miltiar 1980”

El violento oficio de fotografiar

Siempre quisiste ser fotógrafo?
-En realidad yo quería ser historiador, pero ante todo me quería ir de mi casa, por aquel entonces vivía en una casa muy humilde con una tía que pasaba la aspiradora todos los días a las 7 de la mañana. En el 78 me tocó pasar un año y medio en Campo de Mayo haciendo la colimba… fue un entrenamiento súper porque los milicos estaban convencidos de que se venía la guerra con Chile
-Por el Beagle..
-Claro. Odiaba las armas, estuve en la frontera, fue duro. Cuando salí empecé a buscar trabajo de lo que fuera. Junté cuatro fotos que había hecho y me presenté en las oficinas de Noticias Argentinas. Si esa tarde no me hubiera atendido Miguel Ángel Cuarterolo probablemente me hubiera ido al bar de la esquina a ser mozo y hoy quizás sería historiador.

Eduardo Longoni “Militares mirando a cámara”


– Algunas de tus fotos más emblemáticas son durante los años de la dictadura, concebías la fotografía como una suerte de militancia?
– Sí. Absolutamente. Yo sabía que una foto de las Madres de Plaza de Mayo publicada en un diario extranjero era mucho mas de lo que podía hacer en una reunión de círculo del PC, por ejemplo. De mis años en la carrera de historia aprendí a sopesar el valor de un documento histórico, y mis fotos en aquella época dan cuenta de ese momento, lo cual me llevó a robarme más negativos de los que se robaban otros colegas y así pude sortear la censura e incluso publicar fuera de Argentina.

Eduardo Longoni “Madres de la Plaza”


Estuviste muchos años fotografiando conflictos y luchas en Argentina, si tuvieras que elegir una foto con cual te quedas?
-No podría elegir una sola. De los años de la dictadura me quedo con tres: la de los militares mirando a cámara, la de la represión a las Madres en Plaza de Mayo y la de Videla rezando. Creo que son las más icónicas. Igual yo creo que las fotos tienen varias vidas. Se resignifican con el tiempo, como pasó con la foto que saqué en el copamiento de La Tablada.

Eduardo Longoni: “Copamiento de La Tablada”


Al principio fue emblemática porque mostraba los dos bandos en pugna, pero después descubrieron que era la última foto con vida de dos integrantes del Todos por la Patria que fueron desaparecidos después de rendirse. Si una foto sirve para reabrir una causa y darle perpetua a un general que desapareció gente en democracia con los métodos de la dictadura, entonces esa es mi foto más importante… (Silencio) y sin embargo la mas famosa es la de Maradona.

Eduardo Longoni “El dictador Videla en la capilla Stella Maris”

La tarde va cayendo sobre el barrio de Belgrano y uno puede comprender porqué las grandes ventanas permanecen sin cortinas. La luz, insumo indispensable de la fotografía, va dibujando una gama de colores anaranjados y sombras tenues en el estudio de Eduardo. No se ven cámaras, ni viejas ni nuevas en los estantes, evidencia del desapego a los artilugios fotográficos y la indiferencia sobre los avances tecnológicos en materia de aparatos. Para Longoni todas las cámaras modernas sacan buenas fotos, lo que importa es el ojo, el cerebro, el corazón de quien dispara.

Periodismo, fotografía y crisis del oficio

-Qué opinas de la situación actual del fotoperiodismo?

Creo que es una crisis con varias aristas. Cuando apareció la llamada “fotografía digital” yo pensé que se trataba de un cambio de lenguaje… al fin y al cabo nosotros usábamos película pero después digitalizábamos las fotos. Claramente fue más que eso.
La fotografía digital terminó con un oficio. Antes un fotógrafo podía tener mejor o peor mirada, pero su trabajo consistía en saber medir la luz, exponer correctamente enfocar, ampliar y copiar las tomas para lo cual había que tener una noción mínima. Hoy en día cualquiera con un dispositivo o una cámara no profesional puede sacar una foto aceptable.

Eduardo Longoni “La mano de Dios”


Y ahí vino la crisis...

-Claro! En el negocio periodístico la mirada del fotógrafo es algo subvaluado. Recuerdo que en mis últimos años en Clarín allá por los años noventa logramos armar un grupo de editores fotográficos que discutíamos y a veces nos imponíamos a la redacción, contratamos los mejores fotógrafos… fue una experiencia de unos ocho o nueve años. Luego eso desapareció, claro. La prensa siempre ha sido el nicho que ha dado empleo a los fotógrafos, acá y en todo el mundo pero ahora ¿Porqué un diario tendría un departamento que sale guita, que emplea a decenas de personas si pueden ahorrarse costos y mandar a un redactor con un celular?

-Con tus años de experiencia y con la sobreabundancia de dispositivos que hay ¿está todo fotografiado?

-No, el futuro no está fotografiado. No sabemos cuál es el devenir político y social de este país. No se puede pensar que todo está fotografiado, sí se puede pensar que antes había que colocar un fotógrafo delante de un acontecimiento, y que hoy cualquier acontecimiento puede ser fotografiado por mucha gente. Lo que no sabemos es si alguna de esas personas tendrá una mirada distinta o será solo un registro. La historia de los premios Pultizer está llena de tomas de aficionados.

Eduardo Longoni “Ronda de las Madres 1981”

– Ultima pregunta: ahora retirado del fotoperiodismo ¿estás trabajando en algún proyecto?
-Estoy revisando mucho mi archivo. Por ejemplo, se han hecho muchísimas copias de mi foto de “La mano de Dios” pero volviendo sobre mis pasos descubrí que hay tres negativos de esa secuencia. Lo mismo con la serie de La Tablada, que es una secuencia de ocho fotos y que rescaté a raíz del diálogo con la madre de uno de los guerrilleros.
También estoy trabajando una suerte de microrrelatos al estilo aguasfuertes, relacionadas con alguna foto mía, o de mi familia. Algo he ido avanzando por mis redes sociales.


¡Compartílo en las redes!

Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
Cerrar