Tobalaba es la parte alta de Santiago. O la parte cuica, como dicen acá. Hasta el momento, las infinitas columnas que ocupan todo el ancho de la Alameda no llegaron más que a sus puertas: los gases, las balas y las cacerías impiden avanzar más allá. Sin embargo esta tarde el pueblo chileno avanzó un paso más, pequeño, tal vez milimétrico, pero quedó la marca.

Crónica de Andrés Masotto para Enfant Terrible desde Chile.



Los gases lacrimógenos y su estela surcan el cielo de Santiago, pero su misión queda fallida
incluso antes de tocar el suelo. Del otro lado, frente a los Carabineros que disparan, nadie corre, nadie huye. Al contrario, se ejecuta una coreografía ya ensayada y puesta en práctica repetidas veces: los desactivadores –los llamaremos así, a falta de un título que califique su tarea- atajan los cartuchos y los sumergen en el agua. Una amenaza menos.



Cuando nada logra repeler a las miles de personas que se agrupan a las puertas de Providencia, comienza la cacería: carabineros pesados de tanto blindaje corren como galgos de carrera pero su misión también falla. No es el día de los pacos.



En los últimos días, el grito del pueblo chileno también intentó llegar al Costanera Center:
punta de lanza del sector financiero de Chile –informalmente apodado sanhattan, por su
aspiración hilarante-, erigido sobre la torre más alta de Sudamérica, que sin embargo se
arrodilla ante el capital.

Con todo, Chile entra en su tercera semana de levantamiento y resistencia. Los súper lunes y súper viernes, con un millón de personas en la calle durante la jornada de ayer, y sobre todo con la intención de la masa de avanzar sobre los sectores que fogonean el sistema desigual que los azota, hay algo cada vez más evidente: la intención del pueblo chileno es tomar el cielo por asalto, sin pedir permiso.

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Redacción Enfant Terrible

Somos el equipo de redacción de Enfant Terrible: el resultado de millones de años de evolución aglutinados en este irreverente existir.
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