Conocida como “la primer lesbiana moderna” Anne nació en abril de 1791 en Helifax, Reino Unido. Fue una terrateniente, estudiosa, escritora y viajera que vivió abiertamente su sexualidad con mujeres. Llamada despectivamente por la sociedad como “Gentleman Jack” (Señor Jack) por su aspecto masculino, su vestimenta, y su conocida vida- poco- “íntima”. Aventurera y pasional, su vida estuvo marcada por muchas amantes, y nunca le interesó lo que pensaron de ella, lo que la llevó a vivir con libertad .En esa época no existía la categoría “lesbiana”. En 1980 una historiadora, Helena Whitbread le dio importancia que merecían sus diarios, donde detalló su vida, y su vida sexual.

La gran posibilidad que tuvo de vivir una vida libre siendo mujer en el siglo XIX se debió a su posición de clase. Fue dueña de valiosas tierras británicas y dedicó gran parte de su vida a los negocios. Líster sabía que mientras mantenga su privilegio económico podría llevar adelante la vida que llevó, y no se equivocó, ya que ser rica le permitió evitar casarse con un hombre, cosa que rechazaba. Sin embargo, tampoco fue fácil tener una vida lésbica en esa época.

Debido a sus comportamientos “masculinos”, a los siete años su madre decidió enviarla a un internado. La personalidad absolutamente rebelde despertó en las maestras la preocupación de que pudiera corromper a otras muchachas del internado. Por eso la mandaron a una habitación de aislamiento, en un sótano, y fue allí donde comenzó a escribir el diario que la acompañaría toda su vida. Más también, fue en el internado donde empezó a explorar su vida sexual y a tener experiencias lésbicas, a los 15 años. Su primer amante fue Eliza Rain, pero al tiempo Anne quiso experimentar con otras mujeres, lo que hizo enloquecer- literalmente– a Eliza, causándole un profundo dolor, y terminó internada en un hospital psiquiátrico, donde pasó el resto de su vida.

Lo más interesante de su diario es que Anne Lister inventó un código para poder escribir detalles de su vida sexual. Mezcló elementos del griego, latín, álgebra, signos de puntuación y símbolos del zodíaco. Una verdadera genialidad. Luego de 50 años de su muerte, un descendiente de su familia, John Lister y un amigo bibliotecario, Arthur Burrell, encontraron sus diarios y decifraron algunos elementos. Burrel quiso quemarlos al descubrir los detalles de la sexualidad de Anne, pero John escondió los papeles. Fue recién en 1983 que la historiadora Helena Whitbread fue la primera en descifrar y recopilar toda la historia de Anne Lister. La transcripción le llevó cinco años.

Anne Lister pasó mucho de su tiempo estudiando, aunque en esa época las mujeres no accedían a educación universitaria formal, estudió filosofía, matemática, francés, griego, literatura y anatomía, entre otras disciplinas. Su tío fue una de las personas que más apoyó su libertad e independencia y aceptó su negación a contraer un marido y fue quien le dejó su herencia, lo que le permitió finalmente la independencia económica sin consumar un matrimonio heterosexual.

Nunca sintió vergüenza de su sexualidad, la asumió sin ningún problema y enfrentó los ataques de la sociedad. Siempre con la frente en alto, y sus pasos decididos, desafiaba a todxs. Anne Lister pensaba que no sólo era natural lo que le pasaba, sino hasta divino. Algunxs la tildaban de promiscua, aunque nunca renegó de las habladurías sobre su persona. Y no es sorpresa, enamoraba a muchas mujeres con las que coqueteaba, y sus diarios fueron testigos claves de todas sus experiencias amorosas. “Amo y solo amo al sexo más justo y, por lo tanto, al ser amada por ellas, mi corazón siente asco de cualquier otro amor que no sea ése”, escribió en su diario.

Su gran amor fue Mariana Belcombe, una joven de 21 años, a quien consideró “el amor de su vida”. Fueron amantes durante mucho tiempo, y Anne Lister la amaba con pasión y sin vergüenza. Quería casarse con ella, aunque no era legal, cuando Anne fuese rica podría hacerse cargo de Mariana. Pero Belcome decidió casarse con un viudo adinerado, rompiendo el corazón de Anne. Aunque su historia de amor no terminó ahí, sino que viajaban para encontrarse y mantenían correspondencia, hasta compraron anillos de compromiso esperando el día en que el esposo muriera. Mariana le pidió que dejara de tener relaciones con otras. “Ella me pidió que le fuera fiel, que me considerara casada”, escribió Lister en su diario, “comenzaré a pensar y a actuar como si fuera mi esposa” afirmaba. De todas formas, ese día nunca llegó.

Anne Lister se cansó de esperar y sufrir por Mariana, así que se lanzó a otras aventuras amorosas, entre sus viajes, sus idas y vueltas, hasta terminar juntada con Ann Walker, otra mujer de la alta sociedad británica. Aunque no fue un casamiento formal, puesto que las parejas entre mujeres no era reconocidas como tal, hicieron eventos simbólicos para concretar su “matrimonio”.

Lister tampoco pretendía ser un hombre, pero quizá si vivir con la libertad que ellos poseían. “Conozco mi propio corazón y conozco a los hombres. No estoy hecha como cualquier otra persona que haya visto. Me atrevo a creer que soy diferente a cualquiera”, expresó en 1823 en su diario.

“The secret diaries of miss Anne Lister”, película.

Anne Lister murió de fiebre a sus 49 años de edad, contraída en uno de sus viajes. Fue un personaje de la historia controversial y rebelde, de quien en el último tiempo se ha valorado su trayectoria y su disrruptiva vida. Sus diarios están transcritos, y algunos traducidos al español. En 2010 se produjo la película “The secret diaries of miss Anne Lister”, dirigida por James Kent. También salió, en 2019, una serie llamada “Gentleman Jack” emitida por HBO ideada por Sally Wainwright y dirigida por ella, Sarah Harding y Jennifer Perrott.

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Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.
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