Las bombas que masacran nuestra historia

Han pasado 66 años desde los bombardeos que regaron de sangre y escombros las inmediaciones de Casa Rosada. Con intenciones de aniquilar a Perón, el único golpe que lograron ese día los sectores antiperonistas, fue contra el pueblo. Este fue el machete que abrió la senda a los futuros golpes, diseñados por agentes estadounidenses e ingleses para instalar sus planes económicos entreguistas. Recordamos esta fecha con dolor, pero también con la esperanza sobre un pueblo que resiste cuando lo que se pone en juego es la democracia.

Por Lautaro Palacios |

🕒 4 minutos de lectura

El 16 de junio de 1955 es una fecha que amplió las heridas en este sur de Nuestra América. Sería la primera vez en la historia de la democracia que los bombarderos de un ejército nacional masacraron desde el aire al propio pueblo que debían proteger.

En ese entonces la imagen del presidente y general Juan Domingo Perón, contaba con gran apoyo popular que se reflejaba en 62,54% de votos conseguidos en su última elección. Sin embargo, el carisma no alcanzaba a las cúpulas militares aliadas a la Sociedad Rural y la Iglesia Católica.

Esa mañana Perón fue alertado por el director de la SIDE, general de brigada Carlos Benito Jáuregui, sobre un posible magnicidio programado para ese día. Sabían que estaba programado un desfile aéreo que pasaría por Casa Rosada, donde Perón debería haber estado cumpliendo sus funciones como cualquier mañana presidencial.

A Perón no le costaba alarmarse por los avisos de atentados, ya los había avistado en el 51' y en el 53', así que luego de algunas insistencias, dejó sus labores y se trasladó junto a otros militares y funcionarios de confianza al edificio Libertador, sede del Ministerio de Guerra, donde se refugió mientras confirmaba lo que el espía había advertido.

Bajo la coordinación del contralmirante Samuel Torzando Calderón y el capitán de navío Enrique Noriega, treinta aviones Avro Lincoln y Catalinas de la escuadrilla de patrulleros Espora de la Aviación Naval sobrevolaron la Casa Rosada. Algunos llevaban pintadas en sus colas una "V" y una cruz, que significaban"Cristo Vence".

Las bombas y ametralladoras de 20 mm apuntaban al líder popular, pero como siempre, el primero en sufrir es el pueblo.

Siendo un día hábil, las calles de la ciudad estaban repletas de personas que caminaban como cualquier día, incluso con familias reunidas para presenciar el supuesto desfile de aeronaves, sin esperarse lo que seguiría. A las 12 del medio día, una lluvia de proyectiles regó las inmediaciones de Casa Rosada con cadáveres y escombros. Una de las primeras bombas cayó sobre un trolebús lleno de niñxs. Ninguno quedó con vida.

La sede de la Confederación General del Trabajo (CGT) también fue atacada. El sindicato llamó convocarse a Plaza de Mayo para defender la democracia y a Perón. Este último se opuso a la convocatoria, pero cientos de militantes y trabajadores igualmente asistieron al combate. Así como iban llegando, también caían muertos.

Más de 300 personas fueron masacradas y aproximadamente 800 fueron heridas en el fallido intento de golpe de Estado avalado por los sectores antiperonistas, teniendo como autores intelectuales al socialista Américo Ghioldi, el radical unionista Miguel Ángel Zavala Ortiz, el conservador Oscar Vichi y los nacionalistas católicos Mario Amadeo y Luis María de Pablo Pardo. Juntos integraban una hipotética junta de gobierno cívico-militar.

Durante la tarde, el combate se había desplazado por entero a las calles. En un bando los golpistas, y del otro los militares, granaderos y militantes leales a Perón.

Cerca de las 18:00 los golpistas retrocedieron hasta ser cercados en la sede del Ministerio de la Marina, donde finalmente se rindieron.

Derrotados, los diseñadores del golpe se exiliaron a Uruguay, donde recibieron asilo por parte del presidente Luis Batlle. Esto no fue impedimento para continuar sembrando sus intenciones de instalar un gobierno de facto. La escalada de violencia continuó en alza desde entonces y Perón terminó por exiliarse a España, luego de consumarse la autodenominada Revolución Libertadora el 16 de septiembre de 1955, también conocida como"La Fusiladora".

Estos hechos fueron sólo el comienzo de los venideros delitos de lesa humanidad, abriendo paso al golpe del 24 de marzo de 1976 y el posterior régimen militar, donde participó activamente uno de los almirantes responsables del bombardeo en 1955. Hablamos de Eduardo Emilio Massera.

De izquierda a derecha, el almirante Emilio Massera charla con el general Jorge Rafael Videla junto al brigadier Orlando Agosti. Fecha: 17 de marzo de 1976.

El objetivo detrás de todo siempre fue un diseño imperialista para impedir la soberanía de los pueblos del sur, particularmente con una Argentina que ampliaba sus derechos y fortalecía su economía, donde los sectores agroexportadores y privatistas perdían terreno.

Las posteriores deudas contraídas y arrastradas hasta el día de hoy, son los contratos del sometimiento que los golpistas acordaron desde siempre con los organismos financieros, al servicio de los grandes capitales. Por supuesto que todo a costa del pueblo bombardeado.

Fuentes: www.elhistoriador.com.ar
Fotos: Archivo Nacional de la Memoria

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Lautaro Palacios

Estudia el Profesorado en Psicología y se encuentra en el tramo final de la de Licenciatura de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba.

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