Hace diez décadas atrás se abrió un proceso que cambiaría para siempre la historia de  las maricas, lesbianas, trans, travestis y trabajadoras sexuales. En un bar de Nueva York se produjo una revuelta espontánea en resistencia a la policía que acabo por acuartelar a la misma en el bar que pretendió desalojar. 

Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera 

El 28 de junio de 1969, el bar neoyorkino, Stonewall, sería protagonista de un hito que hizo surgir a un movimiento. Esa noche la policía intentó desalojar y reprimir como diariamente lo hacía. Pero esta vez algo cambiaría. Las personas que con hartazgo lidiaban con estos accionares día a día dijeron basta. De la mano de  Sylvia Rivera Marsha P. Johnson, una trabajadora sexual, negra, trans y bisexual, junto con la lesbiana dragking Storné Delaverie comenzaron la gran rebelión. 

Stonewall ya es un mito, y como tal, se construyeron infinidad de relatos a su alrededor. Dicen algunxs que fue Storné desde el suelo la que, luchando contra cuatro policías, gritó: “¿No van a hacer nada?” . Esa frase interpelaría de manera tal, que la resistencia, que se formó con toda la violencia que habían caído tantas veces sobre esos cuerpos, respondiera al punto de acuartelar a la policía dentro del bar, para impedir los encarcelamientos, pero sobre todo, impedir que volviera a suceder. 

Sin embargo, lo que abrió la noche de Stonewall pudo más que evitar la represión. Al poco tiempo daría curso a la Primer Marcha del Orgullo en todo el mundo. Ese orgullo que se forjó escapando a la criminalización y la invisibilización a la que era sometida cualquier identidad que rompa con la heterosexualidad obligatoria. 

La revuelta de Stonewall  tuvo un impacto en todo el mundo. Dio impulso para el surgimiento de un movimiento que se comenzaría a organizar para la búsqueda de derechos, visibilización, cuestionamiento, entre otras diversas formas de comprender y organizarse en torno a la sexualidad. 

Storné Delaverie

 

En Argentina, para la misma época se conformó el Frente de Liberación Homosexual (FLH), y tendrá su primer aparición pública a través de la Revista SOMOS, en 1969. Sus integrantes eran de extracción sindical, y en su mayoría, de orientación marxista. Ya adentrados los años 70, la militancia política argentina estaba radicalizada al punto de plantearle una confrontación directa al sistema capitalista. En este contexto, es que el FLH consideró a la liberación homosexual como eje revolucionario. Con la llegada del terrorismo de estado en 1976, tuvo que disolverse, y algunxs de sus militantes viajaron al exilio. 

Hoy se cumplen 50 años desde la Revuelta de Stonewall, y aunque el mercado se adecue para sacar provecho y hacer negocios con la lucha LGTTTBIQ+, aún queda mucho por hacer. En el día de hoy, en Argentina sentenciaron a un año de cárcel a Marian Gómez, por besar a su esposa en la estación de Constitución (Buenos Aires). Además, la comunidad LGTTTBIQ+ sigue sufriendo violencias y discriminación en distintos planos.  El clima en la región, con Bolsonaro en Brasil, tampoco trae mucha tranquilidad, sino, por el contrario, es el blanco de violencia y exterminio. 

La revuelta de Stonewall se desató de la acción que tuvieron dos de sus protagonistas, las dos mujeres trans y dragqueens. En la actualidad, hay una avanzada que pretende excluir a las personas trans, travestis y a las trabajadoras sexuales de los espacios feministas. La reaparición de las Radfem implica volver a legitimar argumentos biologicistas que atentan contra la identidad de género. Un grupo empeñado por la exclusión ignora que la población trans aún es una de las más vulnerables. Por eso, en Buenos Aires se marcha por 4ta vez en contra de los travesticidios y transfemicidios. 

Stonewall fue hace 50 años y generó cambios imparables para la comunidad LGTTTBIQ+. Lo que hoy tiene lugar en las agendas públicas y políticas, es producto de una gran y larga lucha, que tiene su origen en esta preciosa rebelión ante la autoridad. La revuelta de Stonewall se resignifica a medida que pasa el tiempo, y su despliegue seguirá alcanzando todos los lugares que sean necesarios para que el mundo sea para todxs. 

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Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.
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