En aproximadamente 300 ciudades del mundo se realizaron actividades en contra del candidato presidencial brasileño Jair  Bolsonaro. Mujeres y disidencias sexuales de distintas religiones, creencias e ideologías dejaron la huella de una de las manifestaciones más masivas en la historia de Brasil. Con una fuerte convicción antiracista y antipatriarcal la consigna está clara: él no. 

FOTO: Midia Ninja

¿Quién es el Bolsonaro, y por qué él no?

Este nefasto personaje que hoy lidera las encuestas electorales de Brasil, es abiertamente fascista, misógino y homófobo. Es el odio en carne propia, “él” está dispuesto a declararnos la guerra a la comunidad lgtttbiq, a las mujeres, a lxs negrxs y a las comunidades originarias.

Él es quien conmemoró al militar que torturó a la ex presidenta destituida, Dilma Rousseff en la última dictadura militar, el mismo día que la destituyeron. No sólo eso, sino que además reivindica el golpe de estado brasilero y manifestó públicamente que el error de los militares fue torturar y no matar.  

“Él” dijo que “preferiría que mi hijo estuviese muerto a que sea homosexual”, o que  “si veo a dos hombres besándose en la calle los voy a golpear”. Asimismo afirma que las mujeres no deberían cobrar el mismo salario que los varones porque las considera inferiores. “Él” es quien golpeó a una diputada del PT (Partido de Trabajadorxs) y le dijo “jamás te violaría porque no lo merecés”. Es quien dice que lxs negrxs “no sirven ni para procrear”. Él declaró que las minorías se “adaptan a las mayorías, o desaparecen”. Es quien en sus actos políticos simula disparar a militantes del PT.

Brasil, el país más grande de América Latina hoy está amenazado por el facismo. Él no.

Panorama electoral

En 2016 se concretó la destitución de la hasta entonces presidenta Dilma Roussef (del PT). En su lugar asumió Michel Temer. Esto representó una forma de  golpe de estado desde vías institucionales, con la mayoría de los votos del parlamento por la destitución de Dilma. La mayoría de las posiciones a favor de voltear al gobierno petista se basaron en un discurso sumamente conservador, amparado en la iglesia, dios y la familia.

Con este panorama que empezó hace dos años, llegamos al 2018, y la estrategia de la derecha brasileña fue la proscripción de Lula. Esto quiere decir que uno de los ex presidentes más votados de américa latina no podrá presentarse a elecciones y disputar democráticamente el gobierno de Brasil. Al igual que el caso de Dilma, el procesamiento y la proscripción de Lula tiene muchas irregularidades, pero la justicia se las arregló para quitar al ex presidente del camino electoral. En su lugar el candidato que presenta oposición para Bolsonaro es Fernando Haddad, que en los últimos días su imagen aumentó en las encuestas. Los pronósticos para la elección del próximo 7 de octubre estiman que estos dos irían a segunda vuelta, y ahí si hay posibilidades de que Haddad derrote al candidato de ultraderecha.

FOTO: Midia Ninja

La lucha del movimiento feminista será factor clave para revertir el liderazgo de un fascista

En este contexto más o menos dibujado arriba, Brasil hoy se encuentra amenazado por el fascismo. Por eso, miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans se organizaron en la campaña #ElleNao, #EleNunca y lograron una convocatoria enorme en las calles. Se dice que el movimiento feminista brasilero nunca estuvo tan fuerte.

Brasil, la tierra del carnaval, de las playas paradisíacas, del idioma alegre y cantado, la música en cada rincón, también es el país donde lideran los crímenes de odio a las personas LGTTTBIQ. Con este posible presidente, esto empeoraría drásticamente.

Ya se caldeó un discurso del odio. La acción del odio que acribilló a tiros a Marielle Franco, la concejala del PSOL, lesbiana y negra. El odio que posibilitó la militarización de Río de Janeiro. El odio que encarna Bolsonaro es una declaración de guerra para lxs negrxs, las comunidades originarias, las mujeres, la comunidad lgtttbiq y a la democracia.

Sin embargo, la agitación virtual y callejera deja ver cómo la sociedad civil lucha por la democracia, por un país más justo y tolerante. Las consignas levantadas por esas miles de mujeres y disidencias rechazaron con firmeza el facismo, el machismo, la homofobia, la misoginia y el racismo, que no de casualidad van de la mano.

Actualmente el movimiento feminista es uno de los factores más dinámicos de la lucha internacional, esto tampoco es casualidad. Estamos protagonizando un choque cultural que no sólo no acepta el machismo, la homofobia y la misoginia, sino que sin las demandas del feminismo nada estará en paz. Quedó demostrado en las masivas marchas feministas contra Trump en Estados Unidos, en las masivas marchas por el aborto legal seguro y gratuito en Argentina, con la lucha de las mujeres Kurdas en el medio oriente. Si hay algo claro es que ninguna está dispuesta a retroceder, y eso podría costarle hasta las elecciones a esta bestia facista que hoy amenaza nuestra américa latina.

“Somos mujeres, la resistencia de un Brasil sin fascismo y sin horror, vamos a luchar para derrotar el odio y predicar amor”, se canta al ritmo de ‘Bela ciao’ en el país vecino.

Como última acotación, sería interesante preguntarse ¿cuáles son las minorías de las que habla el candidato a la presidencia brasileña? Pareciera ignorar que hace rato que las mujeres toman las calles y la política por asalto y hoy son sujeto clave,  que en un grupo de facebook llegaron a unirse 3 millones de mueres; que las lesbianas, las travas, lxs trans y las maricas estuvimos históricamente desequilibrando la heterosexualidad obligatoria y normada a la que somos sometidxs; que el 29 de septiembre Brasil colapsó sus calles con miles y miles de mujeres y disidencias sexuales.

FOTO: Midia Ninja. Río de Janeiro

#EleNao

#EleNunca

¡Compartílo en las redes!

Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.
Cerrar