La frágil masculinidad cordobesa

La disidencia sexual vive continuamente bajo asedio. La complicidad de una sociedad que centraliza las relaciones heterosexuales palpita desde la sociedad civil, ya sea por acción directa sobre las disidencias sexuales o por inacción bajo un velo atónito.

No sólo la sociedad civil se encuentra en este fuego que rebosa el odio hacia la diferencia, sino que el aparato estatal también se encuentra enquistado: la policía como mecanismo homogeneizador, que en vez de poner en cuestión la distribución de privilegios, opera como un embudo para quien sepa remarcar tales diferencias de poder. En Córdoba, ciertamente, no hay excepción a esta norma implícita.

En el transcurso de esta mañana, una pareja de pibas fueron violentadas por su orientación sexual por un hombre en la calle Rivera Indarte. Mientras la pareja veía las vidrieras en busca de equipos de sonido para sus proyectos radiales, un hombre se les acercó diciéndoles que “estaban haciendo una tarea de hombres”.

El hombre prosiguió con insultos como “tortilleras de mierda”, “por qué no me chupan la pija” mientras amagaba cerrando el puño simulando una agresión física que no llegó a ser.

Ante dicha provocación, la pareja se posicionó y gritaba al hombre que se vaya, mientras la mirada atónita de un hombre con su hija sostenía cierta complicidad ante la inacción. Paradójicamente, su hija menor de edad es quien confronta al hombre para que se alejara.

La situación llegó a su máximo nivel de complicidad bizarra cuando intercede un policía.

El uniformado pretendía detener al hombre y a la pareja bajo la figura de “disturbio en la vía pública”, con la constante rotulación de “inmaduras” a las jóvenes por filmar “el escándalo que estaban haciendo”.


El lesbo-odio como viento en popa

Según la Federación Argentina LGBT, en 2017 la comunidad LGBT sufrió 13 asesinatos por su orientación sexual o identidad de género y un alarmante aumento del 500% de casos de violencia física. No sólo eso, sino que las cifras podrían ser peores considerando los casos que no toman estado público y aquellos donde no se respeta la identidad de género de las víctimas -como el caso de las mujeres trans-.

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Redacción Enfant Terrible

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