Hace 34 años que organizaciones sociales y políticas, espacios de diversas índoles, grupos de amigxs y amigas, militantes y activistas se organizan para asistir al Encuentro -ahora llamado- Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No binaries y Bisexuales. En su 34ª edición, se realiza uno de los eventos políticos más importantes y masivos para el feminismo.

Faltan tres días para el encuentro más esperado del año. Hace 34 años que organizaciones sociales y políticas, espacios de diversas índoles, grupos de amigxs y amigas, militantes y activistas, y muchos etcéteras que quepan en espacios colectivos, se organizan para asistir al Encuentro -ahora llamado- Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No binaries y Bisexuales. En su 34ª edición, se realiza uno de los eventos políticos más importantes y masivos para el feminismo.

Ya instalado en las agendas mediáticas y públicas, la visibilidad adquirida se debe a intensas y largas luchas. Espacio en que se nuclean y acumulan demandas y reivindicaciones, que fue propicio para el devenir de muchísimas luchas de género que hoy son ineludibles. Ejemplo claro el nacimiento y el posterior desarrollo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Este año en particular el movimiento se enfrenta a debates y confrontaciones bastante arduas, que siempre están pero que actualmente cobran intensidad por los niveles de potencia que el feminismo está alcanzando en nuestro territorio. En este sentido, hay dos cuestiones en disputa concreta: por un lado, llamar al Encuentro como Plurinacional para reconocer las demandas y la participación de mujeres de pueblos originarios, y por otro lado la cuestión de visibilizar que el encuentro no le pertenece solo a mujeres, sino que también lo vienen construyendo y sosteniendo lesbianas, travestis, trans, no binaries y bisexuales.

Además y para prevenir idealizaciones, estos debates demuestran la falta de democracia por parte de la comisión organizadora. No es de sorprender cómo año a año diversos espacios y organizaciones denuncian mecanismos de censura y conservadurismo de su parte. De nuevo se puede pensar en la disputa por lo plurinacional y por las disidencias sexuales.

Sin embargo, un rol importante que tiene el encuentro es su construcción desde lugares distintos. Esta construcción que se escapa, se escurre, se rebalsa, habilita disputas relevantes. Históricamente -y en el presente- se realizan talleres que no pueden insertarse en los espacios oficiales, pero que con insistencia y fuerza logran el reconocimiento de las miles de asistentes y logran -cuando es la intención- formar parte de los espacios oficiales. Ejemplo claro los talleres de Trabajo Sexual.

El encuentro tiene una historia que supera las tres décadas. No sólo es una experiencia única en el mundo, sino que es una experiencia política que puede articular y contener espacios heterogéneos en un sentido muy amplio, sin haber tenido pausas en el tiempo o rupturas externas. La construcción feminista de experiencias así habilita imaginar y también concretar otras lógicas de pensar alianzas colectivas.

El 12 de octubre en La Plata, a dos semanas de las elecciones presidenciales, el movimiento feminista anuncia algo potente: la participación de más de 200.000 personas y la existencia de 114 talleres. La Plata se va a teñir de verde para que el aborto sea legal. Se marchará contra los travesticidios, para visibilizar el genocidio a las personas travestis y trans. Lo que no se anuncia es tomar el cielo por asalto y el feminismo podría ser el camino a esa posibilidad.

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Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.
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