Brenda “Micky” Barattini fue condenada ayer a 13 años de prisión por agredir con una tijera de podar a su pareja en 2017. Tras el cambio de carátula de la causa de “lesiones graves” a “tentativa de homicidio” a pedido de la fiscal Laura Battistelli, un jurado popular votó unánimemente por condenarla. A las puertas del tribunal se congregaron numerosas organizaciones feministas y antirrepresivas para repudiar la estigmatización del caso y denunciar que el tratamiento mediático ha servido para condenarla antes de tiempo.

Foto: Medionegro

Brenda “Micky” Barattini (28) lleva dos años en prisión preventiva en el penal de Bower por agredir a Sergio Fernández (45) con quien sostuvo un vínculo, con una tijera de podar en los genitales. Tras meses de constantes humillaciones que incluyeron la distribución de vídeos sexuales de Micky sin su consentimiento entre los amigos y conocidos de Sergio, la joven arquitecta decidió poner fin a las vejaciones con un castigo ejemplar. “Quise herirlo, no más que eso” declaró durante los alegatos del juicio.

A pesar de que la fiscal Bettina Croppi consideró probado durante la fase de instrucción que no hubo intención homicida, la causa ha sido modificada apenas un día antes de la sentencia a pedido de la fiscal Laura Battistelli pasando de “lesiones graves” a “intento de homicidio agravado por el vínculo y con alevosía”. En una opereta de dudoso gusto y manifiesto morbo, la parte querellante se presentó ante el jurado popular con la tijera de podar y recreó la escena en sede judicial, con profusa cobertura mediática. A pesar de todo, los abogados defensores Iván Sironi y Lucas del Olmo han anunciado que recurrirán la sentencia.

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Bronca y represión

El caso de Barattini resulta paradigmático para analizar el vínculo fino pero firme entre medios de comunicación, y aparato estatal -véase, tribunal, fiscalía, policía, penitenciaría-. La celeridad con que fue condenada sin juicio por los medios, procesada y condenada a prisión preventiva por un delito que, por lo común no amerita encierro, nuevamente estigmatizada por diarios de gran tirada, y expuesto el caso en prime time con su debida cuota de morbo. La maquinaria del patriarcado puesta en marcha contra el acto rebelde de una mujer sistemáticamente humillada.

A las puertas del tribunal donde era juzgada “Micky” Barattini se congregaron numerosas organizaciones feministas y antirrepresivas que defienden que la acción de la joven fue en defensa propia: “fue autodefensa ante la violencia sistemáticamente ejercida por Sergio Anibal Fernandez hacia ella” apuntaron. Asimismo denunciaron la falta de perspectiva de género de la fiscal Batisttelli: “es él quien estaba en una situación de poder y abusiva respecto a Micky. Él tenía 40 años, ella 25. (…) Él es líder de una banda de rock de renombre, ella podría ser cualquiera de nosotras. El es varón cis, ella es mujer”

Al conocerse el resultado del juicio oral cuya condena a 13 años fue unánime, las activistas y organizaciones presentes en las inmediaciones de los tribunales repudiaron la sentencia, a la justicia, a los fiscales y a los medios de comunicación. El ambiente de tensión generado por las constantes provocaciones de la Policía de la Provincia fue creciendo y culiminó con la deteneción de un activista que permaneció en la comisaría 10ºma de la Ciudad de Córdoba hasta bien entrada la madrugada.

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Resulta ominoso pero se torna inevitable pensar que más le hubiera valido a Micky dejarse vejar, golpear e incluso morir dócilmente antes que plantarse ante su agresor y cortar de raíz con la violencia sobre su cuerpo, su vida y su intimidad. Su acto emasculatorio es un desafío al patriarcado cortando un símbolo de poder, un atributo de la propiedad masculina sobre la vida de las mujeres, y eso no se puede tolerar. Por eso rápidamente y sin mayor dilación ha sido condenada a 13 años por cortar un pito.

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Redacción Enfant Terrible

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