Hagamos Ruido: el arte no está solo en los museos

Inauguramos la sección Hagamos Ruido, un espacio para disputar los sentidos del arte y la cultura de Córdoba, para resignificar y desbordar los formatos, para ponderar la manija, la creatividad y la pasión que inunda nuestras calles aún en plena pandemia. En esta primera entrevista charlamos con les artistes urbanes que a diario adornan nuestro territorio con frases como "Reite Pibite", "Ah Re", "Ta Buena tu Jeta", "Arroz y Mimos" y "Cambiá el Status Quo"

Por Redacción Enfant Terrible |

🕒 13 minutos de lectura

*Por Julián del Caño y Vero Luna para Enfant Terrible

“El arte urbano es un medio de expresión que permite democratizar el arte. Dándole herramientas a cualquiera para imaginar la ciudad que sueña, al tiempo de imprimirle un sello único. Definiendo, así, el carácter de cada ciudad” (Camila Lu en “Arte Urbano - Manso Carácter”).

¿Por qué se rayan las calles de la ciudad? 

Las paredes de la ciudad de Córdoba están plagadas de mensajes. Rayes al paso, stencil, graffitis, murales que te impactan por su belleza, de todo. Hay frases que te dejan tecleando si te agarran flojitx de papeles, pegatinas de partidos políticos que se funden entre sí y, cada tanto, aparecen los pasacalles con declaraciones de amor. Por todos lados se puede leer “Muerte a la yuta” “Ni una menos” o “Dónde está Tehuel?". 

Las calles hablan a través de las personas que las imprimen, en las paredes se expresan las necesidades, los deseos y urgencias de cada territorio. El arte urbano tiene sus propios códigos y lenguajes, por fuera de cualquier regla, norma o canon estético. Porque si bien cualquiera puede intervenir el espacio público, por el peligro que conlleva, solamente lo hacen unxs pocxs. Es por esto que generalmente vemos mensajes disruptivos, críticos o interpelantes. Las expresiones buscan llamar la atención, abstraer aunque sea un segundo de la rutina a cualquier transeúnte y que ahí se produzca algo desconocido. Intervenir el espacio público es una forma de hacer ciudad.

El arrojo a la ciudad: límites y posibilidades

Cualquiera puede apropiarse del espacio público e intervenirlo, lo único que se necesita son ganas, cuidados y materiales. Aunque si las ganas están, los materiales seguro aparecen. La presencia de intervenciones artísticas en las calles de Córdoba se hacen cada vez más visibles y notables. Son cada vez más lxs que se la juegan interviniendo "sin permiso" oficial. También son innumerables los murales de equipos de fútbol locales, incluso "La Muni" ha contratado últimamente a algunx a muralista para pintar puentes o acompañar con arte urbano nuevas obras. 

Con el tiempo fuimos notando que algunas figuras se repetían y otras nuevas irrumpían. Las frases que alguna vez nos llamaron la atención se empezaron a reproducir por todos lados. Comenzamos a encontrar un diálogo entre las intervenciones, como si en su conjunto nos dieran un mensaje más profundo del que transmiten por separado. 

Así fue que decidimos contactarnos con algunos espacios que se expresan usando la ciudad y sus posibilidades como principal soporte expresivo. Hablamos con la gente de “Cambiá el Status Quo”, quienes están detrás de diversas intervenciones antiespecistas. También hablamos con les amigues de “Reite pibite”, “Ta buena tu jeta”, “Arroz y mimos” y a quien interviene con el sello “Ahre". Esta nota es un diálogo fuera de tiempo y espacio, con la idea de brindar otro soporte al mensaje que nos quieren transmitir en las calles, haciéndonos eco del ruido que generaron.

La ciudad es un espacio donde se desarrollan múltiples acciones humanas: económicas, sociales, políticas y vinculares. Sin embargo, las ciudades también reafirman un paisaje de desigualdad, de accesos restringidos, de espacios normados. Cuando hablamos de límites y posibilidades, pensamos cómo en una ciudad, el arte urbano articula diferentes expresiones que intervienen por fuera de los círculos culturales habilitados, y se imponen sin permiso sobre la trama urbana, construyendo otro paisaje posible. Todo se desarrolla a contrarreloj,  porque puede haber conflictos con la policía o con vecinxs.

Elegimos estas expresiones porque creemos que engloban muchos sentimientos y deseos que nos marcan generacional y territorialmente, formando parte de nuestro cotidiano.

Arte Urbano: el deseo como motor de la expresión

Nuestros deseos pueden tener múltiples naturalezas y orígenes, y las formas de expresarlos son infinitas. En las paredes de la ciudad están todos amuchados, en su propia salsa, a la vista de cualquiera -o de quien quiera-. Y así, muchas veces nos sentimos identificades al ver que alguien escribió en una pared lo que a mi también me pasa.

“No nos queda mucho tiempo” nos dicen desde Status Quo, que intervienen la calle no como arte, sino como una forma de comunicación para alertarnos sobre las consecuencias inminentes de ser una sociedad especista. De repente, la ciudad se llenó de chanchitos difíciles de ignorar en las calles más transitadas, llamando la atención de cualquier persona, y principalmente de niñes. Están dibujados con el corazón resaltado, tristes o resignados. Con mensajes simples y concretos: “A vos no te comen” “¡Sentimos por igual!” “¡Ayuda!” entre otros. Nos comentan que “la idea arrancó pensando qué haría yo si fuera animal”.  Por su parte, desde Arroz y mimos nos cuenta que:

“todo empezó desde el juego, desde un impulso de querer darle color a tanto cemento. Convertir al muro, que divide, en una herramienta para plagar la ciudad de mensajes que tienen la urgencia de ser escuchados”.

Ta buena tu jeta cuenta que antes hacía pegatinas con mensajes o fotos y ahora quiere " hacerlo más rápido y por todos lados, que se entienda el mensaje, que es algo de ahora ya, que te gustes a vos misme.” Muchas veces en compañía de Tuty House, siempre con ganas de expresarse atrevidamente y sin permiso “para dejar un mensaje a lo bruto”.

Las formas de creación a veces están planificadas y otras veces nacen desde la espontaneidad. En este sentido Reíte nos acerca al desarrollo del trabajo artístico en su equipo “Por lo general lo hablo con mis amigues/compañeres de grupo y planteo “che pasa esto”, hacemos lluvia de ideas. Surge un disparador y de ahí vamos. A partir de que tenemos el mensaje comenzamos a construir cómo lo queremos decir, dónde lo vamos hacer, qué medidas de seguridad hay que tomar, qué tan rápido se puede hacer, si lo podemos practicar antes, mejor. Bueno, todo eso lo pensamos para intervenir.” 

Por otro lado, Ahre considera que no es bien visto lo que hace para muchas personas, entonces se dirige directamente a quienes sí comparten sus códigos. Cuando empecé a rayar dejaba frases comotu piropo me da asco” o “macho careta cerrá la jeta, celulitis free”, esas están en el abasto. “El futuro es queer”, que me lo borraron. Otra que dice “Mover el ojete cobrar por un pete” y “perreo y memes” también. Y después surgió el “Ahre”, que en mi vida volvió a reaparecer como jerga cotidiana, que es una palabra a la que recurrimos para tener una cierta aclaración de que va por acá, pero también va por allá, ¿entendés?” 

Siempre buscan tener autonomía en los materiales para sostener la independencia en el mensaje. A su vez coinciden en que es necesario hacer ruido y que el mejor lugar para hacer mucho ruido, es la calle. En cuanto a las herramientas y los elementos necesarios todes coinciden: “son productos caros” . A la hora de conseguir material muchas veces se la rebuscan: desde improvisar herramientas y reciclar, hasta hurgar en la basura, que puede ser muy generosa... En ese sentido Arroz y Mimos apunta sonriente:

“La calle nos regala pintura, le devolvemos a la calle color.”

Preguntamos bien y nadie nos dio una respuesta: Entre las “normas” y el anonimato.

La experiencia de la intervención artística está en buena medida signada por la persecusión policial y una constante exposición a diferentes tipos de secuencias violentas con vecines. En los artículos 183 y 184 del Código Penal se establecen penas desde 15 días hasta 4 años de prisión a quien “dañe” de alguna forma la “propiedad privada”, con agravantes para espacios públicos. 

La situación se agrava teniendo en cuenta el conjunto de irregularidades que suele presentar el accionar de la policía. A este panorama se le suma la intolerancia cada vez mayor de un sector de la sociedad, donde han calado ideas individualistas y liberales, lo que obliga que activistas y artistas tengan que mantener una serie de cuidados en relación a su identidad y al momento de pintar.

Todas las personas que intervienen callejeramente tuvieron conflictos con la policía o con vecines. Sin ir más lejos, en diciembre del 2020 una persona de Status Quo fue detenida y pasó la noche en la comisaría, perdiendo materiales y sin poder finalizar la pieza. Y amplía que para salir a pintar:

“Normalmente se sale de noche, se podría hacer algo para salir de día pero a la gente no le gusta y llama a la cana -con denuncia de por medio-. Lo ideal es que la gente no te vea, porque a veces es más yuta que la misma policía”. Luego agrega que trata de evitar barrios “caretas” porque son más peligrosos.

Desde Arroz y Mimos nos cuenta que una vez un vecino le siguió por varias cuadras

“Pensé que iba a golpearme, se calmó un poco cuando le empecé a hablar del "arte" callejero y que era un "artista". Aunque en realidad no me considero artista, pero hay gente que se banca el color sólo bajo la legitimación de esos términos inventados por la academia” 

Reite pibite también pasó por una situación similar junto a Mr. Fantasy. Un hombre les gritó cosas desde el auto mientras estaban pegatineando, cuando el semáforo se puso en rojo, el señor se bajó del auto y los empezó a correr con intenciones de pegarles, dejando el auto en el medio de la calle. Esas situaciones después te dejan como por un mes… parado”

Por su parte, Ta buena tu jeta nos cuenta que tuvo un montón de encontronazos con la policía y en uno de ellos le hicieron borrar lo que había pintado. “A mi no me da miedo y tampoco me iría nunca, siempre me quedo y les explico que lo que hago es arte, que esto es arte urbano y es algo que se tendría que respetar.

Una vez una policía me preguntó qué significaba eso, y le dije -¡Que me gusta tu boca, eso significa!-. Por suerte nunca me llevaron”

Mensajes urgentes y paredes vacías: ¿¡Qué quieren que hagamos!? 

Sin duda las calles y todas sus posibilidades son el mejor lugar para transmitir un mensaje. Podemos pensar tanto en la cantidad de protestas que se realizan, como también en el gran flujo de publicidad que se vuelca en la vía pública. Es una disputa constante de sentidos, valores y mensajes. Muchas veces una disputa gráfica y visual. Y en ese sentido, la calle y los estímulos que estén disponibles, juegan un rol fundamental.

"Considero que hay información muy importante que no está disponible, pero que además no están adaptados los formatos. La calle tiene un poder de información muy grande." Dice Cambiá el Status Quo. 

Arroz y mimos nos comenta: Creo que principalmente lo que se busca generar es una compañía. Un decir -¡Ey no estamos solxs!-. Somos un montón y estamos presentes habitando las calles. Más allá de la frase arrozymimos, suelo activar en movilizaciones transfeministas, x los derechos LQBTIQ+, x el cupo laboral trans, junto con amigxs, desde distintas expresiones gráficas: stencil, pegatinas de fotos, ilustraciones o xilografías. Para ahondar en diversas temáticas y luchas, aprender, o despertar interés en quienes las desconocen y motivarles a que indaguen.” 

También aparece la idea de incentivar el goce, la iniciativa transgresora y atrevida, que no siempre va acompañada de mensajes políticos muy claros. Al respecto Ahre señala:

“Entiendo el peso político que tienen muchos de estos mensajes en la calle pero a veces el "sin rollo" a eso y porque es, es. El -Ahre- es un término que puede suprimir todo lo que vos le pongas adelante o atrás. Y lo hago con el corazoncito, ¡porque me encanta!”

Año tras año las calles de la ciudad se imprimen con más evidencia de su propia historia. Y todavía quedan muchas paredes vacías.

Soporte analógico con llegada digital

Es innegable como nuestra realidad generacional se encuentra atravesada por las redes sociales. La pandemia vino a reforzar su peso, direccionando varias acciones de la vida cotidiana a lo virtual.  Cómo el arte y las redes virtuales han abierto otro camino en la forma de producir y reproducir estímulos, es decir ¿Cómo se relaciona el arte urbano con las redes sociales?

“Nuestras redes sociales son una extensión de nosotres mismos, es una forma de interactuar y de ver las cosas, de vernos entre sí, algo propio que elegis con quién compartir. La calle es de todes.”  Nos comenta al respecto Ta buena tu jeta.

Desde Cambiá el status quo entienden que la calle es el mejor lugar para mostrar su mensaje. “Las redes pueden tener mucha llegada pero no todo el mundo tiene acceso. Hay un componente clasista muy fuerte. Además, el spameo virtual que no me gusta, no me parece bien. Están las redes, pero el mensaje que importa, está en la calle, porque llega a mucha más diversidad de gente.” 

Por su parte, Reite pibite nos comenta que en los momentos en los cuales la gente está más enojada, tienen más impacto en las redes. “Me gusta aprovechar el momento en que la gente está enojada para decir algo controversial y que se enojen más, o por ahí entiendan que hay otra forma de pensar. Es un buen medio que te permite conectar. A veces te sofocan, a veces te benefician y cada vez me importan menos, pero está bueno que estén.”

En este sentido Arroz y mimos aporta: Me parece interesante que haya un ida y vuelta. Cuando unx interviene las calles, la mayoría de las veces desconoce la reacción o respuesta de quienes lo ven. Habilitar un medio de interacción por redes sociales permite que haya una devolución, o conocer un poco qué recepción tiene lo que unx hace. Por redes sociales se han dado intercambios re lindos, desde gente que te saluda y te agradece por lo que hacés, hasta gente que me ha compartido poemas inspirados en un raye.”

Una vez que el mensaje ya está impreso pasa a ser parte de la ciudad y a quedar a su suerte. Las redes sociales posibilitan que el mensaje se propague también por otras vías y formatos, sin embargo queda todo atado a la posibilidad de acceso a las plataformas y luego a los algoritmos de las mismas. A su vez, funcionan como un canal de comunicación abierto, sin ir más lejos, a muchas de las personas que hablamos en esta producción las contactamos por redes sociales.

“Con el riesgo de que moleste, pero la intención de que abrace”

A pesar de algunos malos tratos y que la policía es un temor constante, quienes pintan paredes y hacen murales muchas veces reciben el cariño de les vecines. 

“Una vez pintando en la parte de atrás de una panadería, en una pared remil descarada y rota, se nos acercó la doña dueña del local y nos regaló una bolsa de criollos y facturas. Nos dijo que nos agradecía un montón por hacernos el tiempo y el gasto de pintar y decorar esa pared. Que hace años que estaba así y le sentía que le dábamos color al barrio. Fue hermoso, xq uno hace estas cosas con el riesgo de que moleste pero con la intención de que abrace. Y cuando la intención llega a lxs otrxs es alto mimo.”

Hablando sobre si sabía cómo la gente reaccionaba a sus internenciones, nos dijo: “Hice un mural cerca de donde trabajaba y entonces veía a la gente que pasaba por el frente, y mucha se quedaba viendo parecía que decía: ´-¿Qué dice? Ta-buena-tu-jeta. Ah... ta buena tu jeta, jaja.-´ Y se reían. Todo eso me parece re lindo porque es lo que busco con mis murales.”

También el hecho de estar en la calle, tejer redes y generar acciones en conjunto por causas comunes, genera una sensación de acompañamiento colectivo que brinda más fuerza y motivación. En este sentido, Reite nos contaba que Paola Guaiman, la madre de Pimpollo, necesitaba un freezer para un comedor donde van más o menos 50 chicxs, y entonces se me ocurrió hacer una colecta solidaria ¡y salió re bien! Le pudimos comprar freezer nuevo.  Estabamos todes muy contentes.”

El arte urbano, formas de amar la ciudad

Agradecemos a todas las personas que se arrojan a intervenir la ciudad, poniéndole color y símbolos a nuestros recorridos. En esta producción sólo hablamos con un puñadito de personas, y son muchas más que lo hacen día a día. Celebramos el atrevimiento, la manija, la creatividad y la pasión por lo que hacen. Para nosotres en cada raye, le dan amor a la ciudad. Deseamos que crezca la cultura, proliferen los mensajes y se les deje de estigmatizar. Para eso es necesario que -Hagamos ruido-.

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