NOSOTRXS

A veces nos preguntan qué es Enfant Terrible, otras tantas nos preguntan qué significa y no pocas veces nos preguntan cómo se dice (no, no somos elefantes terribles).

Enfant Terrible nació bajo una necesidad fundamental: la comunicación autogestionada. En un contexto sociopolítico de influencia y blindaje mediático, donde los grandes medios construyen relatos y ficciones que estructuran el sentido común de las personas, nos posicionamos en la otra vereda: hablamos de lo que esos monoblocks no quieren hablar.

Quienes formamos parte de Enfant Terrible nacimos al fuego de la caída de la dictadura cívico-militar del ’76, del neoliberalismo a ultranza, de la ‘pizza con champán’, del ‘que se vayan todos’. Nacimos con la irreverencia ácida como práctica política, con el afán de convertinos en las mariposas de las que hablaba Lohana Berkins.

No hacemos ‘periodismo serio’ y eso debe quedar bien claro. La pretensión de objetividad es exactamente eso: una pretensión que siempre es ficción, y si esto no resulta evidente, miremos esos ‘grandes medios’. No hay en nosotrxs separación entre nuestras luchas políticas y nuestra acción comunicativa: todo comportamiento es comunicativo, toda comunicación es política y toda lucha política es personal.

Así, contestamos implícitamente qué significa Enfant Terrible: es hacer preguntas que avergüenzan. No porque tales preguntas sean vergonzosas en sí mismas, sino porque nos muestran una realidad que sí lo es y que no resiste a la negación. Hay realidades que, simplemente, no se pueden seguir negando y renegando.

Lo cierto es que al hacer comunicación autogestionada, hay una realidad que no puede ser (re)negada: la autogestión se sostiene entre todxs y es por eso que te invitamos a construir otra alternativa comunicativa.

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