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A las 22.30 del 1º de Abril de 1939 se difundió el último parte de guerra firmado por el sublevado general Franco, dando por finalizada la guerra civil española. El fin de la contienda marcó el inicio de la represión silenciada, los campos de concentración, los juicios sumarísimos y los miles de muertos y desaparecidos. La democracia no trajo memoria, ni verdad, ni justicia.

En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Escribía el general Franco hace hoy 80 años, en el último parte de la contienda civil española que dejaba tras de sí un millón de exiliados, más de medio millón de muertos y casi 120 mil desaparecidos cuyo paradero aún hoy se desconoce.

El final de la guerra dio comienzo a la paz de los cementerios y los campos de concentración. El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas llegó a tener 180 campos que, según el historiador Javier Rodrigo albergaron «entre 350.000 y 500.000 presos» (El país 29-3). 

El ruido de sables franquistas no terminó con el último parte de guerra, sino que dio comienzo a la represión despiadada y sin medida contra todo sospechoso de haber participado del proyecto político republicano, por activa o por pasiva. Los represaliados se amontonaban en las cárceles sin proceso ni acusación y muchos de ellos, calificados de «irrecuperables» eran automáticamente fusilados sin juicio.

De aquellos barros estos lodos

80 años han transcurrido desde que Radio Nacional España transmitiera con tono marcial el mensaje firmado por el sublevado general Franco, al tiempo que las carretas traqueteantes de los exiliados harapientos y muertos de hambre cruzaban a Francia, se embarcaban en un buque rumbo a las amércias, o esperaban resignados el piquete de fusilamiento.

A la muerte del dictador en 1975, llevó la «transición». La democracia española no trajo consigo compromisos de memoria y reparación para las víctimas del régimen, sino el «olvido de todos para todos» en palabras de la Ley de Amnistía, fundamento de la democracia moderna en el estado español, con la que se blindaron los crímenes cometidos durante la guerra y en los 40 años de régimen.

Otros 40 años han pasado en el letargo de la democracia mientras los huesos de los asesinados esperan su turno para contar la versión de los vencidos, nunca se abrieron las fosas comunes, nunca se reconoció el genocidio, la persecución y la desaparición forzada por eso España ocupa el segundo lugar en el ranking de la vergüenza, por ser el subcampeón mundial en desaparecidos, justo por debajo de la Camboya de Pol Pot. 

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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