#BastaDeTerricidio: "Hemos decidido hablar con nuestros pies"

Con la llegada de la Columna de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir desde el Norte argentino, hablamos con Eugenia Buitrón Cárdenas, una de las hermanas indígenas de la nación Aymara que se sumará desde el territorio Kamiare-Comechingón, Sanavirón, Rankulche, actualmente llamado Córdoba. Juntas emprenderán camino hacia Rosario y luego a Buenos Aires para el 25 de mayo. Como no las escucharon, hablarán con sus pies, luego de 211 años del grito argentino de "libertad".

Por Lautaro Palacios |

🕒 6 minutos de lectura
Foto: Mujeres Indígenas por el Buen Vivir bloque Sur

Hoy llegó a Córdoba la columna de mujeres indígenas de la comunidad Tapiete que salió desde Salta a la Caminata en contra del Terricidio. Dos de ellas debieron quedarse en La Rioja por problemas de salud y el resto está requiriendo ropas de abrigo como camperas, calzas o pantalones calentitos, ponchos y calzado (número 37, 39 y 40). Durante el día continuarán con el resto de las actividades previstas, respetando los protocolos de bioseguridad y el jueves partirán hacia Rosario donde se encontrarán con las hermanas Qom y en Buenos Aires con las mapuches que vienen desde el Sur.

Juntas han decidido emprender una marcha al reverso de la civilización globalizada actual, ya que el dolor que sufren es el mismo que mantiene a sus tierras heridas por el avance de la frontera agropecuaria, las voladuras de montaña y la urbanización desmedida, las sequías e inundaciones. Sus relatos se vuelven narrativas vivas sobre el saqueo que la Pachamama o Wallmapu sufre hasta el día de hoy. Entre estas caminantes narradoras se encuentra Eugenia Buitrón Cárdenas perteneciente a la nación Aymara, nacida en Perú y residente en Córdoba hace 21 años.

Eugenia cuenta que el anteaño pasado se recibió como docente de Antropología y actualmente trabaja en el ICA, donde confluye su labor con su descendencia. Cuando llegó a Argentina no hablaba aymara porque le habían enseñado a avergonzarse de sus raíces, "había sido construida así", pero por espacios como el Instituto de Culturas Aborígenes hoy se siente orgullosa y libre de saberse aymara en su sangre, en su lengua y en sus ropas.

-"La verdad yo hace seis años atrás cuando llegué al ICA empecé a reconocerme, a revalorizar mis raíces porque años atrás no era más que una persona que existía sin reconocerme, algo que ha sido una construcción social desde la escuela donde siempre han querido invisibilizar las lenguas originarias. Desde mi casa he sido prohibida de hablar aymara, pero en mi pueblo de Perú, Juli, a las orillas del lago Titikaka todo el mundo habla aymara".

-¿Qué significa para usted que sus hermanas lleguen a este territorio haciendo una Caminata con tanta significancia?¿Qué relación encuentra entre la caminata con su sentir como integrante de esta lucha?

-Espero la llegada de mis hermanas del Norte con mucha energía de poder visibilizar nuestra marcha, nuestra lucha. Con mucha alegría también, es algo impresionante que a uno le suceda esto, me pone tan emocionada recibir a mis hermanas de la comunidad Tapiete. También ansiosa de podernos encontrar las hermanas de todo el territorio argentino.

-¿Qué expectativas tienen de llegar a Buenos Aires estando juntas, de pisar el puerto por donde llegaron los colonos en una fecha tan particular como el 25 de mayo?

-En estas fechas tan importantes donde el 25 de mayo fue el primer grito de libertad, de independencia, para las mujeres o para los pueblos originarios no hay tal libertad. No hay esa visibilización de las comunidades, no se escucha esa voz desde el Estado hasta todos los gobernantes de cada Provincia.

"Somos 36 pueblos originarios que hablamos nuestra lengua originaria, que habitamos en este territorio y no somos escuchados".

-Yo vivo en Córdoba pero participando de este movimiento me entero todo lo que pasa, desalojos, discriminaciones, hambre. Con este protocolo se dice "lavarse las manos", en Chaco, en Tartagal, no hay agua, no tienen ni para tomar y se exige que se laven las manos, es un horror que mis hermanos de las comunidades no tengan por lo menos apoyo. Como para salir del apuro les mandan ayuda supuestamente, arroz, polenta ¿y cómo son esas ayudas? Todo lleno de gorgojos, eso no es ayudar, es dar indirectamente muerte. En estas pandemias nuestras hermanas que viven en los cerros, en las pampas, mueren de hambre, no de pandemia, porque nosotros tenemos medicamentos ancestrales que no valoran.

"Ya que no nos escuchan a los gritos, hemos decidido caminar y hablar con los pies".

-Llegamos a Buenos Aires con un solo objetivo, para exhalar diciendo "Basta de Terricidio", que sea considerado un delito de lesa Humanidad y de lesa Naturaleza, que se juzgue y se condene a los terricidas. Entonces decimos, mientras no tenga justicia el pueblo empobrecido, para ellos no habrá paz.

-Decías que no se escucha la voz los pueblos y de las mujeres, ¿qué le dirían ustedes a esos que no escuchan y por qué es importante oír?

-Han querido exterminar a todos los "indios", como los nombraban. Nuestros ancestros eran personas que no servían, que no sabían pensar, que eran inservibles, solo los utilizaban para que trabajen. La historia cuenta que los terratenientes compraban a los indígenas, igualito que a un animal, miraban un caballo si es de buena contextura se lo compra, sino no. Tantas matanzas hubo, tanto genocidio hubo. Sin hablar muy lejos con el presidente Roca según conozco de la historia argentina, yo soy peruana pero igualito hicieron con Tupac Amaru y Micaela Bastidas, personas que han defendido siempre al pueblo indígena. Las matanzas en el Chaco también. Antes era directo. Indio que no servía, cuello, guillotina. Ahora es indirecto, igual solo que han cambiado los métodos. Igual a mis hermanas que viven en las partes más alejadas, mueren de hambre, esos niños que decimos el futuro del mañana, ¿qué futuro del mañana van a tener si no se alimentan? Por eso es que ahora estamos caminando, estamos iniciando y vamos a continuar.

Al gran pueblo argentino salud, ¿y al resto?

Hace más de dos siglos Argentina rompía los grilletes de las cadenas españolas, pero con la herencia de la cultura racista le puso cadenas a otros pueblos, sometiéndolos hasta el día de hoy. El himno nacional canta por libertad, igualdad, salud y dignidad, pero adentro de sus fronteras las niñeces sufren de desnutrición, sequía y fumigaciones con agrotóxicos. Los gobiernos provinciales y nacional entregan los cerros a manos de mineras inglesas, canadienses, australianas, yanquis y tantas otras potencias.

La gloria del pueblo argentino yace en memorias lejanas envueltas en historias de libertadores contemporáneos a Juana Azurduy y Simón Bolivar que luchaban por una Patria Grande donde quepan todas las culturas, todos los pueblos que la habitan, sin conquistadores. Sin embargo el estado argentino, se mantiene como repartidor de desigualdad, aferrado a los modelos de poder y los modelos productivos extractivistas de la colonia de antaño.

Aunque no se puede volver el tiempo atrás, es momento de que Argentina siga el camino de lxs libertadores que la fundaron. Y hoy las Mujeres Indígenas por el Buen Vivir como Eugenia caminan pacíficamente para recordar que todavía están, en una clara señal de que no han sido vencidas y seguirán resistiendo a la invisibilidad, convirtiendo sus dolores en bandera plurinacional.

Para informarse más, apoyar y colaborar con las caminantes en Córdoba comunicarse con:
Eugenia Buitrón Cárdenas. Tel Cel. 3516815265
Andrea Bustos. Tel Cel. 3515915104

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Lautaro Palacios

Estudia el Profesorado en Psicología y se encuentra en el tramo final de la de Licenciatura de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba.

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