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La conmemoración del Día del Periodista en Argentina contrasta con la realidad terrible que viven lxs trabajadorxs de la prensa y la comunicación en los últimos años. La precarización, persecución, la censura y los 4500 despidos que señala el Sindicato de Prensa de Buenos Aires en su relevamiento anual evidencian la crisis que sufre el periodismo, que a golpe de mercado se ha convertido en apéndice del poder en lugar de ser fuente de crítica y garantía democrática.

Foto: Telam

El 8 de septiembre de 1938 los nazis que ocupaban Checoslovaquia asesinaron al periodista y escritor socialista Julius Fucik. Desde entonces se conmemora el Día Internacional del Periodista, como una efeméride que recuerda la importancia del libre ejercicio periodístico para el funcionamiento democrático de cualquier sociedad.  En Argentina conmemoramos el Día del Periodista cada 7 de junio, recordando la salida del primer periódico, la Gazeta de Buenos Ayres, dirigida por el revolucionario independentista Mariano Moreno. 

El periodismo en Argentina: un oficio de riesgo

El «violento oficio de escribir» en palabras de Walsh se ha convertido en una profesión de riesgo en los últimos años. No sólo por la persecución estatal que hemos visto desplegarse a golpe de bastón y gas pimienta en cada una de las innumerables movilizaciones, acampes, marchas, y actividades convocadas contra el gobierno de Mauricio Macri desde 2015 para acá, sino sobre todo por el deterioro de las condiciones laborales, la precarización, y la violación sistemática de derechos adquiridos que sufrimos lxs trabajadorxs de la comunicación y la prensa.

Según datos del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), entre enero de 2016 y junio de 2019 se han perdido 4500 puestos de trabajo en todo el país, de los cuales 3100 son comunicadorxs y periodistas de provincia y ciudad de Buenos Aires. El informe del gremio es demoledor: estamos ante el peor momento para el periodismo desde el regreso de la democracia.

La vocación de contar VS la vocación de vender

Uno de los pilares fundamentales que hacen a la escasa libertad de de prensa que nos va quedando en Argentina y en Latinoamérica, tiene que ver con la mercantilización de la información. No es casualidad que sea el empresario hotelero Hernán Lombardi, el elegido por el gobierno de Macri para dirigir el Ente Nacional de la Comunicación (ENACOM). Es así como garantizan cada vez con mayores cuotas de impunidad, un periodismo servil a los intereses del gabinete PRO y aliados, de fácil acceso, consumo y desecho. Un periodismo fastfood en tiempos de campaña electoral es la mejor arma de destrucción masiva de Macri y sus socios. 

Rodolfo Walsh escribió antes de desaparecer en las mazmorras de la dictadura, que «el periodismo es libre o es una farsa«. Hoy sus palabras cobran una dramática vigencia que nos obliga a repensar la comunicación y la prensa como el fundamento y la garantía de nuestra democracia. Sin medios libres, sin periodismo crítico, sin prensa contrahegemónica no hay democracia posible.

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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