La inhumanidad de ayer y hoy

Juan Orellana es un hombre de 52 años en situación de calle. El pasado martes intentaron prenderlo fuego mientras dormía en Lomas de Zamora. Juan trabajó en una curtiembre, fue metalúrgico, peón de albañil y operario en una fábrica de galletitas. Hoy está en la calle. “Eran varios, no sé…” explica, mientras no puede parar […]

Por Julián Andreatta |

Juan Orellana es un hombre de 52 años en situación de calle. El pasado martes intentaron prenderlo fuego mientras dormía en Lomas de Zamora. Juan trabajó en una curtiembre, fue metalúrgico, peón de albañil y operario en una fábrica de galletitas. Hoy está en la calle. “Eran varios, no sé…” explica, mientras no puede parar de llorar

En la avenida Hipólito Yrigoyen, entre las calles Loria y Gorriti, Juan tiene su vivienda. Duerme en la calle y convive con situaciones de extremo dolor. Se acostumbro al abandono como las más de 8000 personas en su misma situación en Ciudad de Buenos Aires. “A mí nadie me ayuda” remarca. Juan no quiere que nadie sienta lastima por su condición, y tampoco permite ningún tipo de "caridad".

Juan trabajó toda su vida. Vivió en el barrio Parque Barón, fue empleado en una curtiembre, luego metalúrgico y operario en una fábrica de galletas. Hoy está discapacitado y pasa las noches en vela en las calles de la ciudad. Juan ya no sabe qué hacer, repite y confirma constantemente, “no puedo ir a un refugio te piden horario de entrada y de salida y yo no puedo cumplir”.

La policía bonaerense resolvió para comodidad de todos, que a Juan se le incendiaron las pertenencias por un cigarrillo, a pesar de que él no fuma. Insiste en que quisieron prenderlo fuego. "Eran varios...no sé" explica y no puede parar de llorar.

La noche del 4 de julio una mujer murió quemada en la calle Virrey Cevallos entre la avenida San Juan y Cochabamba. El testimonio delos vecinos aseveran que fue rociada e incendiada en la calle. Hace unos meses en Mataderos unos jóvenes se filmaron cuando intentaban quemar vivas a dos personas también en situación de calle. Hoy parece ser que la muerte y el nivel de indigencia van de la mano en una ciudad donde la estructura del odio y la repulsión está en escalada.

En la actualidad, ninguna institución del estado se acercó hasta Juan Orellana, ni siquiera para hacerle el test de detección rápida de coronavirus. La cuesta arriba en la vida de estas personas no parece tener fin.

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Julián Andreatta

Estudiante de la psiquis, fan de la distorsión de los marshall y de Tony Montana.

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