Golpe, autoproclamación y revancha. Las calles de Bolivia se tiñen de sangre campesina y el país andino se convierte en el teatro de operaciones de la derecha continental que no puede, no sabe o no quiere seguir jugando dentro de los márgenes de la democracia. La toma de la embajada de Venezuela en Brasil, el regreso de Lula a la arena política, la Cruz y la Espada en el Palacio Quemado, las esperanzas puestas en Alberto Fernández, los levantamientos de Ecuador y Chile demuestran que no hay fin de la historia y que ésta la hacen los pueblos.

Mural de David Alfaro Siqueiros

Bolivia, el centro de operaciones

La autoproclamación de la senadora golpista Jeanine Añez como presidenta de Bolivia durante la noche de ayer tuvo ribetes kafkianos. A la falta absoluta de constitucionalidad del acto en términos políticos se le suman dos únicos respaldos: el de la cúpula de las FFAA que “sugirieron” la renuncia de Evo Morales y el minoritario sector de la derecha golpista de Mesa y Camacho. Con la espada y la cruz, volvió la inquisición a Bolivia y tomó el Palacio Quemado. O mejor dicho, con los fusiles y los evangelios.

Desde entonces y durante las últimas 48hs se han viralizado por redes sociales numerosas grabaciones de vídeo y de audio donde se ven y oyen actuar a grupos de tareas encapuchados junto a miembros de la Policía. Camiones llenos de personas detenidas ilegalmente, disparos de gases y balas de goma y plomo sobre población desarmada.. Con el golpe, ha sobrevenido el odio de raza y de clase, convirtiendo la revancha de la derecha boliviana en una preocupante sangría meticulosamente ocultada por los grandes medios.

Con todo, aún no se conocen cifras oficiales sobre los muertos, y desde el lunes circulan listas con nombres y apellidos que buscan desaparecidos. El terror echa mano del cerco mediático para legitimar el golpe. Noelia Carranza de la Red Eco Alternativo escribe: Durante este martes varias comunidades campesinas, como por ejemplo, la de Chasquipampa, Ovejullo, confirmaron que fueron reprimidos por policías y sicarios que tiraron a matar. Circulan videos que dan cuenta de muertos en comunidades.

El fracaso de la derecha, la conjura de los golpistas

La actual ofensiva golpista se enmarca en el vertiginoso fracaso político y económico que acusan los gobiernos de la derecha continental. Por un lado el magnate Donald Trump enfrenta por estos días un juicio político por intervenir en las elecciones de Ucrania para colocar en la presidencia a Vlodomir Zelensky, a través del ultraderechista Rudy Giuliani, quien fuera alcalde de Nueva York y oficia como abogado del mandatario. Este Impeachment se halla en su fase declaratoria y aunque hay pocas probabilidades de que pase a la cámara alta (de mayoría republicana) ejerce una enorme presión de cara a las elecciones de 2020 donde Trump buscaría la reelección. En la historia reciente de Estados Unidos dos presidentes fueron sometidos a procesos similares: Richard Nixon, que renunció por el caso Watergate y Bill Clinton por el caso Lewinsky. Sea como fuere, el circo mediático promete estrechar el margen de maniobra para Donald Trump intramuros de los EUA.

En Brasil el fascista Jair Bolsonaro enfrenta una crisis política interna tras las filtraciones que vinculan a su entorno más cercano con los asesinos de la concejal Marielle Franco: sus verdugos visitaron la casa del presidente días antes del atentado según O Glovo. A este escándalo se le suma un tormentoso frente diplomático por sus dichos contra el presidente electo de Argentina Alberto Fernández, y la reciente toma violenta de la embajada venezolana en Brasil por parte de un grupo de militantes vinculados a Juan Guaidó a los que Bolsonaro respaldó tácitamente. La caída en picado de su popularidad entre las clases medias terminó de dinamitarse el pasado 8 de noviembre con la liberación de Lula de la prisión de Curitiba donde fue encarcelado injustamente por el lobbysta juez Sergio Moro, hoy premiado con el ministerio de Justicia.

Por último el ultraconservador Sebastián Piñera enfrenta el día número 26 de rebelión popular en Chile. Durante la jornada de ayer el paro nacional convocado por más de un centenar de organizaciones políticas, sindicales, feministas y sociales volvió a copar con casi cien mil personas la Plaza Italia (ahora Plaza Dignidad). Tras una brutal represión que no logró replegar a los miles de manifestantes Piñera anunció en conferencia de prensa el llamado a filas de oficiales retirados de Carabineros, para suplir la enorme demanda de palos, balas y fusiles que siguen sin poder contener las demandas populares.

Que no pasen

La dialéctica política que colocó a los gobiernos neoliberales de un tiempo a esta parte, también consagró democráticamente a Alberto Fernández en Argentina, dejó caer el telón judicial en Brasil que ha devuelto a Lula a los brazos de su pueblo, impulsó el levantamiento en Chile y Ecuador. Estas experiencias de resistencia abonan la audacia golpista de la derecha que no sabe, no puede, o no quiere seguir jugando en los márgenes de la democracia en América Latina. A pesar de concentrar el poder mediático, económico y coercitivo, los proyectos históricos del neoliberalismo conservador son incapaces de echar raíces en la región por impopulares y excluyentes, por eso apuestan a dinamitar las bases del consenso y el diálogo para aventurarse en oscuros caminos que convierten la grieta en una fosa abisal. Que no pasen. Nunca.

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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