Esta semana, en Córdoba -al igual que en otros lugares de Argentina- desembarcó la campaña publicitaria de #ConMisHijosNoTeMetas con un objetivo específico: luchar contra la Educación Sexual Integral… 12 años después de haber sido promulgada.

¿De dónde viene semejante campaña? ¿Por qué en este preciso momento, a tan solo poco más de un mes del debate del aborto? Estas son preguntas que emergen cuando uno comienza a indagar y sospechar de que estos grupos de choque no son parte de campañas aisladas, sino que es preciso ponerlas en un contexto latinoamericano donde se observa un viraje cada vez más a la derecha.


¿Futurama tenía razón?

En la serie Futurama, del creador Matt Groening y emitida históricamente en FOX, se postulaba una idea bastante interesante: la recapitulación de la Edad Media posterior a la destrucción generalizada de las principales ciudades del mundo.

Algo similar parece estar pasando en Latinoamerica en general y Argentina en particular debido al constante viraje hacia la derecha, acompañada fielmente por las iglesias evangélicas protestantes y el catolicismo históricamente extendido en América Latina.

La avanzada del evangelismo protestante como actor político ya escapó de las viejas concepciones de los 80 y los 90, donde se veía a la arena política como indisociablemente corrupto, como dilator de cierta elevación espiritual por ataduras al mundo material.

Hoy conforma -guste o no- el recauchutaje necesario de la derecha, donde encuentran un nido potable para la propagación de valores conservadores, patriarcales y homofóbicos que encuentra su camino hacia las clases populares. En otras palabras, hoy el protestantismo es el empuje que necesita la derecha para traccionar la intención de voto de las clases populares que no forman parte de cierta élite política, económica y social.

La existencia de marchas en contra de la comunidad LGBT en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú y México son algunos de los ejemplos más concretos. A nivel discursivo, el ‘sagrado matrimonio’ entre católicos y evangélicos lleva a la instauración del concepto de ‘ideología de género’.

Específicamente en Perú, encontramos el ejemplo más actual de la injerencia del evangelismo en la vida social y política: la creación de la campaña #ConMisHijosNoTeMetas.


Marcha en Perú

Una segunda Edad Media: el nacimiento de #ConMisHijosNoTeMetas

La influencia del evangelismo en Perú viene de hace más de 20 años. Tanto la iglesia bautista como la pentecostal -entre otras iglesias cristianas- apoyaron el ascenso del polémico Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos durante su mandato durante la década de los 90 que, entre otras consecuencias, generó la esterilización forzada de más de 200 mil mujeres para acabar eugenésicamente con la pobreza.

Keiko Fujimori, su hija y candidata presidencial en las elecciones del 2016, también se apoyó en la ‘política evangélica’ al replicar la ética cristiana y posicionarse abiertamente en contra de las uniones civiles y el aborto, a través de la firma de un acuerdo con la Coordinadora Cívica Cristiana Pro Valores.

Sin embargo, en esas elecciones Keiko Fujimori no obtuvo la presidencia de Perú y fue derrotada en segunda vuelta por Pedro Pablo Kuczynski. Nota de color: dicho ganador estaba ligado a la causa Odebrecht de la que en nuestro país poco se habló.

Al margen de lo anterior, el gobierno de Kuczynski tenía una posición más progresista que el feudalismo fujimorista, llevando a intentar aplicar una serie de programas que apuntaban a la integración de los estudios de género a la currícula escolar, a través del ministro de educación Jaime Saavedra. Acá comenzaron los problemas, llevando a una moción de censura del ministro y una renuncia coincidente con la emergencia de #ConMisHijosNoTeMetas.

Marcha en Perú

La campaña de #ConMisHijosNoTeMetas nace en diciembre del 2016, bajo la premisa de que la ‘ideología de género’ funcionaría como un mecanismo de imposición de un Nuevo Orden Mundial, donde el ‘reclutamiento gay’ operaría para provocar desestabilidad en la figura de la familia y volver a los individuos obedientes del gobierno.

A través de la indignación mabelística, la primera marcha en contra de los cambios en la currícula escolar tuvieron lugar el 27 de energo del 2017, discurriendo hacia el Ministerio de Educación y reiterándose a través del tiempo.


El medioevo macrista

El debate en el Senado respecto a la legalización del aborto levantó las baldosas y nos encontramos con que, por debajo, cierta inquisición nunca se había terminado: persecución devenida en golpes, abortos no punibles bloqueados -te estoy mirando a vos, Portal de Belén-, despidos de docentes por llevar un pañuelo verde, la clásica y confiable homofobia, entre un aparente sinfín de actos intolerantes.

Desde la emergencia del Partido Celeste -teóricamente aconfesional, prácticamente conservador- hasta la organización de la Marcha por la Vida por ACIERA -Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina-, la presión del evangelismo es cada vez más patente y la asociación con el gobierno de Mauricio Macri va creciendo en ambición.

Vidal, Macri y Sennewald recorriendo Lanús en 2014.

Un ejemplo concreto resultó ser Jorge Sennewald, pastor a cargo de la Iglesia El Encuentro que sostiene la tutela y consejería de EMUBA  -Escuela de Ministerio Urbano-, quien forma parte de la red Argentina Oramos Por Vos.

Dicha red forma parte de una propuesta del gobierno nacional para la entrega de bolsones de comidas, trabajo en adicciones y en instituciones carcelarias, mediatizada por a través de sus 4500 congregaciones en el norte, oeste y sur del conurbano bonaerense. Todos puntos calientes ante las consecuencias de la crisis económicas.

Sin embargo, Sennewald supo presionar con un pedido bastante específico: a cambio de dicha administración, solicitaba al gobierno nacional que retrase la tratativa de la reforma de la ley de Educación Sexual Integral.

Dicha reforma apunta a la modificación del artículo 5, donde se plantea el ‘respeto por el ideario de las instituciones’ donde los colegios confesionales puedan brindar la educación sexual que resulte más cómoda a sus idearios.

Se ve que algo de satisfacción tuvo el pastor, dado que el Gobierno rechaza una nueva nueva ley de educación sexual a pesar del avance en el Congreso, bajo la excusa de un contexto político difícil e intentar la plena implementación de la normativa actual antes que promover modificaciones.

La relación de Sennewald va más allá de alguna que otra foto de prensa. La relación del pastor con el PRO se rastrea desde su vicepresidencia en ACIERA en el 2007, momento en el que dicha alianza cristiana cumplía 25 años. Tal ocasión fue festejada en el hotel Panamericano con la presencia la vicejefa de gobierno de CABA en su momento, Gabriela Michetti, junto a Esteban Bullrich, Patricia Bullrich y hasta Carlos Melconinan, entre otros actores de la política argentina.

Ya en un marco mucho más actual, el Consejo de Pastores de Iglesias Evangélicas de Trelew (COPIET) presentó una carta para evitar la realización del Encuentro Nacional de Mujeres, en un rechazo a la Ley de Educación Integral y la legalización del aborto.

Dicha carta argumenta la necesidad de defender el patrimonio privado, público y religioso, como así también a evitar realizar ‘acciones inmorales’. Todo esto en el marco de la denuncia por falta de apoyo de la intendencia de Trelew para la gestión de la organización, por parte de la Comisión Organizadora de dicho encuentro.

Es en este contexto de consolidación del evangelismo como actor político el cual estableció las condiciones para el desembarque de la campaña #ConMisHijosNoTeMetas.


El despliegue medieval

Con un desembarque en Rosario y Córdoba, la reacción a una ley promulgada hace 12 años se hizo notar en la via pública de ambas ciudades, en clara oposición a la educación sexual integral en la escuela.

Bajo el planteo de ‘sí a la educación sexual, no a la ideología de género’, la campaña se posiciona en contra a las modificaciones aprobadas en Diputados respecto a la ley de Educación Sexual Integral, siendo el punto más candente el artículo 5 ya nombrado más arriba.

La premisa central responde a conceptualizar la educación sexual integral, con perspectiva de género, como un atentado contra la institución familiar, la identidad y sexualidad de los niños,  como así también a la centralización de la responsabilidad de la educación sexual en los padres y no en el Estado.

Por otro lado, en las redes sociales encontramos expresiones que nos marcan que la disputa en realidad no pasa por quién encarna el rol de educador sino por diferencias bioéticas y biopolíticas insalvables.


Obturación

Guste o no, el evangelismo como actor político parece querer lograr una conjunción que, a mediados de los 80 y los 90, resultaba inaplicable en sus marcos ético-políticos: la gesta de una espiritualidad de lo material y una materialidad de lo espiritual.

La avanzada evangélica en la arena de la política no es menor ni anacrónica: tiene un proceso, forma parte de una historia enquistada en los sectores más reaccionarios y conservadores de la sociedad latinoamericana, siendo correa de transmisión de los sectores que hoy gobiernan.

Es tanto interesante como peligrosa su emergencia como actores determinantes en el logro de políticas públicas que apelen construir una sociedad donde la autonomía corporal sea posible.

Sin embargo, cabe recalcar algo hasta el hartazgo: su seguimiento hay que seguirlo de cerca, microscópicamente, y no caer en obturar su injerencia política por diferencias insalvables, ya sean éticas, políticas, sexuales, entre otras. Es, justamente, a través del proceso de obturar su existencia donde ensanchamos el margen que permite su crecimiento: ni un centímetro atrás.

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Martin García

Psicólogo en (de)formación. Especialista en cosas y doctor en casi todo. Adora hacer cálculos mentales y buscar patrones geométricos en las cosas. Realmente piensa que las palomas nos van a gobernar.
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