La definición de la fórmula de Alberto Fernández a presidente y Cristina Fernández de Kirchner a vicepresidenta para las PASO sacudió la escena electoral. La coalición Fernández-Fernández es el disparo de salida para la definición de candidaturas cuya fecha límite es el 11 de junio.

Alberto Fernández tiene uno de esos ‘récords’ políticos que pocos tienen, dado que atravesó el mandato de Néstor Kirchner y parte del de Cristina Fernández de Kirchner como Jefe de Gabinete, antes de renunciar en el 2008. Repitiendo los quiebres de su pasado duhaldista, a partir de ahí las idas y vueltas con el massismo lo posicionaron como jefe de campaña de la candidatura de Massa en el 2015.

No hay piedra que caiga al agua y no genere olas. Esta candidatura fuerza a acelerar los tiempos para que Alternativa Federal -el espacio de Schiaretti, Massa, Pichetto, Urtubey y Tumini- defina los posibles candidatos. Termina el coqueteo y la pregunta es qué va a hacer Massa, el único que parece tener pretensiones de dialogar con la fórmula. Schiaretti en un acto de delimitación ya había dicho en plena votación provincial que ‘los de afuera son de palo’, más allá de la ‘asistencia’ de Unidad Ciudadana al bajar a Pablo Carro como candidato.

El comodín parece venir por el lado de Roberto Lavagna y la plataforma Consenso 2019, armada ante la negativa de disputar las PASO y con la condición de su candidatura presidencial. Pichetto ya había mencionado la posibilidad de ser compañero de fórmula de Lavagna, lo que vuelve a evidenciar la indefinición de los posibles candidatos de Alternativa Federal.

El problema de estos dos espacios -Alternativa Federal y Consenso 2019- es que ni siquiera se asomaban en las mediciones ante una posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, llegando a marcar hasta 20 puntos de diferencia en la última medición de Synopsis. No son los únicos, la tendencia se repite con las mediciones de otras agencias (1, 2, 3 y 4).

Si la teoría de que el efecto de arrastre de votos de Schiaretti fue lo que llevó a Martín Llaryora a la Intendencia de Córdoba resulta ser cierta, es difícil no pensar la bajada de Carro como un experimento de campo. En otros términos, ¿Cristina arrastrará votos aún siendo candidata a vicepresidenta, una variable que no se estaba midiendo?

La tendencia que se repite de todos modos es su crecimiento en las encuestas, ya sea para las PASO, primera vuelta e inclusive ante un posible ballotage. A pesar de esto, el oficialismo -cuyo candidato parece que será nuevamente Mauricio Macri- plantea la situación como un regalo, porque parece que se sienten más cómodos disputando la elección con Alberto y no con Cristina.

Duhalde no se aleja mucho de esa conclusión al decir que «los votos no son trasladables», a pesar de las discrepancias de Agustín Rossi y Felipe Solá que bajaron sus candidaturas cuando Cristina anunció la fórmula.

Con Massa que quiere ‘sentarse a dialogar’ con Unidad Ciudadana -a pesar de las posiciones disonantes del resto de Alternativa Federal- y con Lavagna que no quiere disputar unas PASO para no poner en riesgo su candidatura, la agudización del clima electoral está llevando a un oficialismo despistado a enfrentarse con los laberintos peronistas a un mes de la presentación de candidaturas.



¡Compartílo en las redes!

Martin García

Psicólogo en (de)formación. Especialista en cosas y doctor en casi todo. Adora hacer cálculos mentales y buscar patrones geométricos en las cosas. Realmente piensa que las palomas nos van a gobernar.
Cerrar