El presidente de El Salvador Nayib Bukele ingresó al hemiciclo de la Asamblea Legislativa durante la noche del domingo, acompañado de varias decenas de miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía. Con la intención de que el congreso vote un endeudamiento por 109 millones de dólares destinados a “combatir la violencia”, Bukele ocupó la presidencia de la cámara y ordenó el inicio de la sesión, que contaba con apenas 28 de los 84 diputados.

Por Santiago Torrado para IndexMedia Agencia

El joven empresario de 38 años fue electo presidente el pasado 2019, siendo el primer mandatario salvadoreño que no pertenece a ninguno de los dos partidos históricos del país centroamericano: el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Este outsider de origen palestino-cisjordano no cuenta con grupo parlamentario propio. Tras ocupar la presidencia del Congreso “por derecho divino” según sus propias declaraciones, abandonó el recinto con su comitiva de militares armados y llamó a la “insurrección popular” a sus seguidores que se concentraban a las puertas del Parlamento.

Tras la sesión extraordinaria fallida, diputados opositores condenaron “categóricamente las acciones altamente peligrosas para el país, emprendidas por el presidente de la República, que rompen el orden constitucional y la independencia de poderes”, afirmó en un comunicado el secretario general del FMLN, Oscar Ortiz. Por su parte el presidente de la ONG Humans Rights Watch José Miguel Vivanco interpeló vía Twitter al presidente de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro para que se posicione sobre la situación.


Esta exhibición de fuerza bruta justifica reunión urgente de la OEA, en función de la Carta Democrática. Bukele ordenó ingreso de militares con armas largas a la sesión del Congreso para “persuadir” a los congresistas de las virtudes de su gobierno?”

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Redacción Enfant Terrible

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