Este 23 de julio, exigencia del FMI mediante, se cierra el plazo para las jubilaciones por moratoria -conocidas como jubilaciones de amas de casa- y se lo sustituye por un plan social que solamente cubre el 80% de una jubilación mínima.

Uno de los objetivos del gobierno de Cambiemos, en el marco de la meta de ‘déficit cero’ exigida por el FMI, era la modificación del sistema previsional. Gracias a la -mal llamada- “Ley de Reparación Histórica” sancionada en el 2016, a partir de este 23 de julio se pone fin a la jubilación por moratoria, conocida como “jubilaciones de amas de casa”.

La Ley nacional de Moratoria se arrastró desde su sanción en el 95, pero nunca fue realmente implementada hasta la presidencia de Néstor Kirchner en 2006. Si bien no solucionaba la problemática de fondo -la ausencia de trabajo registrado-, cubrió el acceso a más de un millón de mujeres desde su implementación y se garantizaba un plan de pago de aportes accesible.

A pesar de que el trabajo doméstico representaría casi un 20% del PBI -si estuviese computado- y que son las mujeres quienes ocupan el doble de tiempo en estas funciones, la modificación de la moratoria por parte de la “Ley de Reparación Histórica” establece en su reglamentación que el plazo para las jubilaciones de amas de casa se cierra este 23 de julio y se lo sustituye por un plan social solamente cubre el 80% de una jubilación mínima.

Dicha ley sustituyó la moratoria previsional por una Pensión Universal para el Adulto Mayor -que representa un 20% de ingresos menos de la jubilación mínima- en aquellos casos que no se reúnan los años de aporte y eleva la edad de jubilación de las mujeres de 60 a 65 años, respecto a la de la moratoria.

Hay un problema semántico y político de por medio: pasar de hablar de ‘jubilación por moratoria’ a ‘pensión universal para el adulto mayor’ lo que se desliza es la invisibilización de lo laboral. Se pasa de una jubilación por trabajo realizado -en condiciones que no permiten los aportes, como el trabajo no registrado- a una pensión, un plan social, donde su carácter central es no ser beneficiario de una jubilación contributiva o no.

La jubilación por moratoria, no solo subvirtió la dependencia de las mujeres por la ausencia de una fuente de ingreso propio, sino también que sirvió para apalear -aunque no a fondo- las condiciones laborales de la mitad de la población argentina: al 2017 se registraba que un 25,3% de las mujeres se dedicaban al trabajo no remunerado y a tareas de cuidado, en tanto que sólo el 3,9% de los varones declaraba la misma situación.



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Martin García

Psicólogo en (de)formación. Especialista en cosas y doctor en casi todo. Adora hacer cálculos mentales y buscar patrones geométricos en las cosas. Realmente piensa que las palomas nos van a gobernar.
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