La segunda vuelta electoral en el país vecino no dejó un ganador claro y la Cámara Nacional Electoral dirime por estas horas quién será el próximo presidente uruguayo por una diferencia de menos de 30.000 votos: el frenteamplista Daniel Martínez o el neoliberal conservador Luis Lacalle Pou. La pronunciada grieta uruguaya refleja las oposiciones históricas entre los modelos que se abren paso en todo el continente.

Poco antes de la primera vuelta electoral, el candidato del frente de la derecha Luis Lacalle Pou, hijo del expresidente de filiación neoliberal Luis Alberto Lacalle, pedía el voto para su formación reivindicando la creación de una Guarda Nacional compuesta por 2000 efectivos cívico-militares que tendrían potestad para realizar allanamientos nocturnos sin orden judicial. Jorge Washington “el guapo” Larrañaga, aliado de Lacalle e integrante del frente que lo consagró candidato a presidente aplaudió la medida.

Con la segunda vuelta electoral la grieta uruguaya ha quedado al desnudo y su profundidad refleja la oposición histórica entre los dos modelos en punga: Lacalle Pou, un Macri versión oriental que logró conformar un frente que integra lo mas granado de los llamados “partidos tradicionales” (el Colorado y el Nacional concretamente, que se mueven en el ámbito del liberalismo conservador y el neoliberalismo) y la organización de extrema derecha Cabildo Abierto, que pide la exoneración de militares condenados por delitos de lesa humanidad, la ilegalización del aborto etc…

Por el otro lado, el candidato es un socialista moderado, integrante del Frente Amplio llamado Daniel Martínez cuya mayor baza política es la de haber sido ministro de Industria primero y alcalde de Montevideo después. Relativamente ignoto, aunque veterano en política Martínez no ha podido imponerse en primera vuelta y en el balotaje ha quedado nominalmente unos 30mil votos abajo del favorito de las encuestas, su rival Lacalle Pou.

El resultado concretamente, con el 98% de las mesas escrutadas fue del 48,7 por ciento a favor de Lacalle y del 47,5 por ciento para el frenteamplista Martínez. Debido a que la diferencia entre ambos es menor al número de votos observados (votos de autoridades de mesa o de miltares que votan donde les toca custodiar la elección y por lo tanto no figuran en el padrón), la Tribunal Electoral de Uruguay resolvió esperar hasta el viernes para anunciar los resultados oficiales.

Una eventual y muy probable victoria de Lacalle Pou implicaría concretamente un achicamiento del estado Uruguayo, por “ineficiente y costoso” en palabras del candidato del Partido Nacional y un peligro evidente para el conjunto de derechos conquistados en ese país como el aborto legal, seguro y gratuito, o la despenalización del consumo de marihuana. En un cuadro de profunda crisis social y política continental, el pequeño país oriental es una clave estratégica para reconstruir un progresismo capaz de enfrentarse a la derecha antidemocrática y neoliberal en todo el continente.

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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