La agenda geopolítica exige de Argentina un tributo de subordinación a los intereses de los estados del norte y Mauricio Macri cumple con ánimo dispuesto y guiño simbólico según su costumbre: anuncia la intervención de las FFAA en seguridad interna desde el ex centro clandestino de detención y tortura de Campo de Mayo.

Durante el anuncio del nuevo decreto. (foto prensa presidencia)

Así fue. La mala pesadilla para la mayoría de los argentinos, es el sueño de la reacción que se hizo realidad. Macri derogó el decreto 727/2008 que limita las competencias de las Fuerzas Armadas a intervenir sólo ante ataques de ejércitos de otros estados, y firmó junto al “milico” Aguad un nuevo decreto para permitirles intervenir en tareas de seguridad interna.

La receta de esta “nueva” doctrina de seguridad no es ni nueva ni ha tenido éxito nunca, en ningún lugar. La Colombia de Andrés Pastrana hasta nuestros días, así como el México de Calderón hasta Peña Nieto han sacado a los militares a las calles y sólo han contribuido a aumentar el narcotráfico, el terror y los muertos, mientras la oligarquía local rinde culto al Gran Capital, y la derecha vernácula celebra en su caverna la muerte de los pobres. 

La “Guerra contra el Narco” de Calderón (foto BBC)

La colonia Argentina

El presidente ha dispuesto también la creación de tres bases militares estadounidenses de presunta “ayuda humanitaria” en el sur del país. 
Grandes cantidades de petróleo y agua dulce se extienden en las cercanías de esos enclaves. Si bien entran perfectamente en la categoría de “recursos estratégicos” que debieran ser custodiados por las FFAA según el nuevo decreto, no serán los militares argentinos, sino los halcones de Donald Trump quienes cuiden de esos bienes. Por decreto y sin pasar por el congreso, ingresan tropas extranjeras a territorio nacional.

Por su parte el ministerio de Seguridad anunció el despliegue de una “task force” de la DEA (departamento antidrogas yanqui) en territorio argentino, para la instrucción de cuarenta miembros de la Federal de cara a la XIIIª Cumbre del G-20, que se realizará a fines de noviembre en Buenos Aires y a la que asistirá, entre otros presidentes, Donald Trump.

Saldo de la “autonomía de las FFAA” en Córdoba. Foto Equipo Argentino de Antropología Forense

El alineamiento de Argentina con los intereses de EEUU no da lugar a dudas, y este vasallaje colonial trae consigo una cuota de subordinación sangrienta y fratricida, hete allí la verdadera grieta. Resulta evidente que la salida de las FFAA de sus cuarteles no responde a una readecuación del cuerpo castrense ante “los desafíos del siglo XXI” como dice el ministro.

Es para afianzar el modelo fondomonetarista y colonial que no se puede aplicar sin represión. No nos llamen a engaño; serán los mapuches, las mujeres feministas, los docentes, los inmigrantes y los pobres, los villeros y los opositores, las víctimas de esta nueva doctrina de seguridad nacional. Iniciamos como país el derrotero más peligroso desde el regreso de la democracia. 

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Santiago Torrado

Menorquín en Argentina. Fotógrafx documental. Discuto política a los gritos y tengo un perro que se llama Lupo.
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