Protestas en Cuba: el fantasma de la gusanera

La localidad de San Antonio de los Baños es el epicentro de una serie de reclamos opositores que van desde el mal manejo de la pandemia a la exigencia de "libertad". El gobierno de Díaz Canel llamó a "defender la revolución en las calles" y denunció que se trata de una "acción inédita de desestabilización". La primera crisis de calado que enfrenta el proyecto cubano sin un Castro al frente del Estado, no puede analizarse disociada del proceso de cambios políticos que vive toda Latinoamérica

Por Redacción Enfant Terrible |

🕒 4 minutos de lectura

Desde la tarde de ayer la ciudad de San Antonio de los Baños se ha convertido en el epicentro de una serie de protestas contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel Bermúdez. El eje central de las movilizaciones, que también se extienden por La Habana, es el "mal manejo de la pandemia" según trascendió en medios nacionales e internacionales. Otro de los reclamos se centra en la aguda crisis económica que atraviesa el país, y que trae aparejado el consabido pedido opositor de "ayuda humanitaria".

A pesar de que Cuba contabiliza apenas 1537 fallecidos desde el inicio de la pandemia y de que es el único país latinoamericano en producir integralmente en suelo nacional hasta tres vacunas de alta efectividad contra el Covid-19, la oposición convocó a sus seguidores a las calles con el slogan "Patria y Vida" para denunciar la presunta ineficacia oficialista frente al Coronavirus. Ante esta escalada de protestas, el presidente cubano convocó a "defender la revolución en las calles".

Por su parte el gobierno de Estados Unidos encabezado por Joe Biden apoyó las protestas en una conferencia de prensa. A pesar de haberse comprometido durante la campaña electoral a revertir la política de hostigamiento iniciada en la era Trump, tras su asunción ha ratificado las más de 300 nuevas medidas de restricción económica contra la isla, afectando seriamente la autonomía energética del país, lo que genera cortes de luz casi diarios. Las promesas de acercamiento y conciliación de Biden se han quedado en el tintero de momento.

La economía, ese talón de Aquiles

La ola de protestas que enfrenta el proyecto político cubano tiene al menos dos elementos centrales que advierten que no se trata -solamente- de un reclamo social atendible: por un lado está la política de renovación generacional en la conducción del Partido Comunista Cubano, cuya referencia simbólica más clara fue la salida de Raúl Castro (el último Castro en activo) y la asunción de Díaz-Canel dentro de la estructura partidaria. Si bien Canel se desempeña como presidente de Cuba desde 2019 recién ocupó la primera secretaría del PCC tras el VIII° Congreso, celebrado hace apenas tres meses, algo que levantó un corro de especulaciones sobre la unidad "Partido-Estado-Pueblo", núcleo central ideológico de la revolución.

Foto: Agencia Cubana de Noticias

En su VIII° cumbre, los comunistas cubanos ratificaron más de un centenar de medidas exclusivamente económicas para afrontar el agravamiento de la crisis que azota a la isla desde la imposición del embargo estadounidense, hace más de 60 años. Un dato nada menor, es que se levantó la prohibición del sacrificio de ganado bovino para consumo dentro de la isla, lo que era penado con años de cárcel desde el triunfo de la revolución. Desde entonces Cuba importa el 70% de la comida que consume.

Un dato central que demuestra que el problema económico está íntimamente relacionado al recrudecimiento del bloqueo lo brindó el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien señaló ante la Asamblea de Naciones Unidas que "las pérdidas ocasionadas por el bloqueo superaron su propia marca histórica, llegando a los 5.000 millones de dólares".

La derecha pierde terreno pero no las mañas

Por otro lado está la situación política latinoamericana. Desde finales de 2019 se registran por doquier movimientos que comenzaron como reivindicaciones sectoriales, para convertirse rápidamente en procesos de insurrección popular que cuestionan el modelo neoliberal, tal el caso de: Ecuador que abrió el camino para la derrota de Lenin Moreno y su gasolinazo, el Paro Nacional de Colombia que lleva más de dos meses activo y el estallido en Chile, que en estos días convocó a su Convención Constituyente presidida por la referenta mapuche Elisa Loncón.

Esto sin mencionar la resistencia al golpe en Bolivia y posterior victoria electoral de Arce Catacora, o la inesperada irrupción de Javier Castillo en el Perú, país que alberga la sede del think tank de la derecha neoliberal continental; el "Grupo de Lima" . La derecha pierde terreno, pero no las mañas.

Foto: Getty Images "Grupo de Lima"

Este retroceso de la derecha continental en países clave para el sostenimiento de la hegemonía de Estados Unidos en la región, explica parcialmente la virulencia con que se retoma la presión política sobre el gobierno de Cuba, con las manidas denuncias de pobreza (problema real pero discutible) y de violaciones de derechos humanos, montadas sobre la base de algunas detenciones sin duda arbitrarias, pero que no son ni de lejos patrimonio exclusivo de un país asediado y asfixiado por la principal potencia militar del mundo desde hace más de medio siglo.

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