Antes de morir Franco dijo que todo quedaba “atado y bien atado” pasando su poder a la Monarquía Borbónica. Parece que 40 años más tarde, el pueblo catalán rompe los nudos que el fascismo hiló para preservar su oligarquía y nos invita a imaginar, con la consecución de la República Catalana, un futuro democrático y socialmente justo para todos los pueblos sometidos por el Estado Español.

Por Nuria Alcaraz para Enfant Terrible

El estallido tras una sentencia injusta

Condenas por “sedición” y “malversación” para nueve miembros del gobierno catalán y los líderes de dos de las entidades civiles con más miembros de Catalunya: Òmnium Cultural y ANC. Penas de 9 a 13 años de cárcel por la organización de un referéndum de autodeterminación y por liderar movilizaciones pacíficas. Una sentencia injusta pero predecible que llegaba después de dos años de prisión preventiva y de la celebración de un juicio lleno de irregularidades. Todo eso, en un ambiente previamente caldeado por la detención y prisión preventiva de siete activistas de los CDR (Comitès en Defensa de la República) acusados de terrorismo.

La respuesta popular a la sentencia estaba preparada. Con el nombre de “Tsunami Democràtic” la sociedad catalana se organizó a través de un canal de Telegram anónimo que no indicó su “misión” hasta que el fallo se hizo público: ocupar pacíficamente el Aeropuerto de El Prat (Barcelona). Ríos de gente acudieron a la convocatoria del canal que, con más de 100.000 suscriptos en aquel momento, consiguió paralizar la actividad aérea obligando a suspender más de 100 vuelos nacionales e internacionales.

La reacción del Estado a la movilización pacífica no fue más que la brutal represión por parte de los cuerpos de seguridad españoles y catalanes, llevando a cabo prácticas ilegalizadas como son los disparos de balas de goma, así como atropellos y detenciones arbitrarias, algunas aún en prisión preventiva. En consecuencia, el pueblo catalán se ha visto llamado a llenar diariamente las calles de Barcelona y las principales ciudades, protagonizando marchas de tres días recorriendo el territorio, una huelga estudiantil y la huelga general más importante de su historia.

A la fecha, los disturbios policiales han dejado centenares de heridos. Tres personas han perdido la visión producto del impacto de las balas de goma y una veintena se encuentran hospitalizadas, una de ellas en estado muy grave. El gobierno catalán aún no ha depurado responsabilidades dentro del cuerpo policial catalán, principal responsable de la violencia. Tras una semana de protestas queda evidenciado el fracaso del Estado Español como proyecto democrático incapaz de dar una respuesta política más allá de la represión. Un Estado que esperaba callar el independentismo encerrando a sus líderes, pero no tuvo en cuenta la fuerza de todo un pueblo.

La desobediencia civil no violeta es la nueva bandera

La masividad de las movilizaciones no es un fenómeno espontáneo, sino que expresan las conclusiones de años de protestas independentistas y su confluencia con las luchas sociales ecologistas, feministas o por el derecho a una vivienda digna. Lo que permite caracterizar como “revuelta popular” a este período de movilizaciones (que en estos momentos vive horas decisivas) no es sólo la masividad de sus convocatorias sino sobretodo el uso de prácticas de desobediencia civil no violenta que antes solo secundaban los grupos más movilizados. Así, después de siete años de marchas y “performances”, el independentismo mayoritario ha asumido la necesidad de agregar a su lucha prácticas desobedientes como piquetes, cortes de ruta y ocupaciones que antes sólo eran legitimadas por los grupos más movilizados.

Tras años de preguntarse injustamente “dónde están los jóvenes”, son ellas las que ahora lideran la protesta defiendiéndose de la violencia policial. A pesar de la criminalización de los medios y de los miembros del gobierno, protesta tras protesta se ganan el corazón de todo un pueblo. Pues no son infiltrados, como advirtió el Presidente Torra, ni anarquistas de otros países, como intoxican los medios, son los hijos e hijas de la crisis económica y el deterioro democrático. Son estudiantes y trabajadoras que no ven más futuro que la precariedad y la falta de libertades que les ofrece el Estado Español.

Horizonte incierto

Es cierto que sin la combinación de desobediencia en las calles y su materialización en las instituciones, difícilmente la revuelta podrá avanzar realmente para la consecución de la República Catalana. No obstante, la fuerza del pueblo está determinada a conseguir objetivos y, si es necesario, llevarse por delante como un Tsunami, un gobierno desorientado e inmóvil que se muestra cómplice de la represión policial y no da ninguna respuesta política a la situación. Está por ver si el popular lema zapatista “el pueblo manda, el gobierno obedece” se cumple en el caso catalán y qué liderazgos políticos se construyen alrededor de una nueva estrategia con capacidad de superar el momento actual. Por su parte, la CUP, partido político independentista de izquierdas, ha propuesto una mesa de negociación internacional con la libertad, la amnistía y la autodeterminación como pilares.

Otro elemento a destacar es la ola expansiva que este Tsunami ha dejado al resto del Estado. Durante esa semana se han dado movilizaciones masivas en sus principales capitales. Cada vez son más las juventudes que ven reflejada en la revuelta catalana sus anhelos de cambio social y de poner fin a las injusticias y la falta de democracia que se vive en todo el Estado. Unas juventudes huérfanas de representación política, pues la izquierda española, con Podemos como principal representante también ha asumido el discurso del régimen. Sin dejar de lado el anhelo independentista, el horizonte político que se construya desde Catalunya deberá interpelarlas para seguir golpeando juntas.

Internacionalismo catalán

Por otro lado, la repercusión internacional que están teniendo los sucesos que se viven en Catalunya desde hace días no tiene antecedentes. Las catalanas y catalanes residentes en Argentina hemos organizado un escrache ante la embajada española el pasado lunes, y acompañando a las Madres Línea Fundadora en su ronda de los jueves en Plaza de Mayo para recibir la solidaridad de Nora Cortiñas, histórica defensora del derecho a la autodeterminación de los pueblos y conocedora de la causa catalana que recientemente visitó al preso político Jordi Cuixart en la cárcel. Por su parte el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel se pronunció a favor de la autodeterminación del pueblo catalán durante la organización del referéndum del 1 de Octubre. También las organizaciones políticas integrantes del FIT- Frente de Izquierda han mostrado su apoyo y solidaridad.

Seguiremos organizando movilizaciones con el objetivo de ir sumando apoyos de solidaridad de la sociedad argentina. Una solidaridad que no entendemos de forma unilateral, sino internacionalista. Así pues, nos sentimos representados en las luchas de resistencia y liberación latinoamericanas como la recién protagonizada por el pueblo ecuatoriano y, a su vez, reclamamos la libertad de los presas y presos políticos argentinas y latinoamericanos. Nuestra lucha es la lucha internacional por los derechos humanos. Derechos que sólo se consiguien, como nos muestran todas las luchas populares, ejerciéndolos.

Exhumar el fascismo

A pocos días de que el gobierno en funciones del PSOE anuncie la exhumación de Franco del Valle de los Caídos como un acto simbólico de reparación a las víctimas del fascismo, y a tres semanas de otras elecciones generales, el pueblo catalán está caminando una verdadera Transición que amenaza los vestigios de una herencia fascista nunca exhumada. Antes de morir Franco dijo que todo estaba “atado y bien atado” pasando su poder a la Monarquía Borbónica. Parece que, 40 años más tarde, el pueblo catalán rompe los nudos que el fascismo hiló para preservar su oligarquía y así poder imaginar, con la consecución de la República Catalana, un futuro democrático y socialmente justo para todos los pueblos sometidos por el Estado Español.

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Redacción Enfant Terrible

Somos el equipo de redacción de Enfant Terrible: el resultado de millones de años de evolución aglutinados en este irreverente existir.
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